|
|
|
| Inicio | La Página del Editor | Historias y Artículos | Entrevistas | Galería de Fotos | Librería | Envío de Trabajos | Conexiones y Recursos | Acerca de Nosotros |
| Larry Bennett |
| www.larrybennettphotography.com |
Historia de un Mojado en Estados UnidosEsta es una entrevista con Rafael, para Café Mundo Por qué no comenzamos con tu vida en El Salvador, ¿De dónde vienes? Yo vengo de Ilobasco, de un cantón, (nosotros allá en El Salvador a las provincias les decimos cantón). Yo naci y me crié en un Cantón que se llama Awasarca, jurisdicción de Ilobasco, municipio del Departamento de Cabaña, en El Salvador. A los 12 o 13 años me mudé a la capital, a San Salvador a trabajar. Trabajé con una señora, vendiendo frutas en un puesto entre los 13 y 15 años. Yo le daba todo mi dinero a mi mamá, porque nosotros eramos una familia pobre que no teníamos nada, nada. Llegué a grande y entré a una empresa a trabajar y de ahí empecé a tener novias. Embaracé a la primera, ella se trajo al niño a Nueva York. Luego embaracé a la segunda, tenemos una niña de doce años y luego embaracé a otra, y la niña tiene 10 u 11. Por una de las niñas estuve en la procuraduría dando dinero, de manera obligatoria, para su mantenimiento .¿Es la ley? Es la ley y yo estaba dándole dinero hasta que llegué a una situación en que el dinero que ganaba en la compañía para la que trabajaba no me ajustaba, porque le daba a mi mamá, a mis hijas, y lo que yo gastaba, no me quedaba nada. Eso me frustró tanto que llegó un momento en que dije “me voy a los Estados Unidos”. Y yo no conocía, nunca había salido de mi país, sólo conocía San Salvador, ni Guatemala conocía. Pero yo dije: “me voy, y me voy”. Entonces yo le dije a un amigo “vámonos para Estados Unidos” y me dijo, “¿Con qué dinero?” Le dije: yo tengo 200 [Colones], que son 20 dólares, y el dijo, "¿qué vámos a hacer con 200 colones?". Yo dije: “vámonos, como sea, yo no conozco, pero como sea nos vamos. No tienes trabajo, yo tampoco tengo trabajo . El lunes nos vamos a las cuatro de la mañana de San Salvador [a Estados Unidos]”. Nos vimos el Lunes, y nos fuimos a la terminal de autobuses en donde se agarran los autobuses para Guatemala, para la frontera de México con Guatemala. Llegamos, comimos, compramos el boleto y nos venimos, a la aventura. ¿Tuviste problemas cruzando la frontera? Sí, el problema fue que la comida nos costó 30 colones, para los dos y el boleto 75 colones, cada uno y nos quedaron 25 colones, eso era todo lo que nos quedaba. Con ese dinero llegamos hasta la frontera de Guatemala con México, pero de México para acá ya nosotros nos quedamos sin dinero. Entonces conocimos unas amigas que también venían a cruzarse. Nos hicimos amigos, nos ayudaron en el camino y llegamos a la frontera. Ya en la frontera ellas traían dinero y pagaron un hotel, pero como no nos conocían, nos dejaron durmiendo afuera del cuarto. Ellas eran cuatro mujeres, y nosotros [mi amigo y yo] dos hombres. Esto fue en la frontera de Guatemala? En la frontera de Guatemala y México. En Tecún-Cucumán, ya para pasar. Entonces ellas dijeron que querían que las pasara al otro lado un coyote al que le decían “Cacho”. El les dijo: yo las paso pero me dan 100 dólares. Y ellas dijeron, lo pagamos. Al día siguente se nos juntaron otros dos salvadoreños, por lo que éramos cuatro hombres para cuatro mujeres, o sea que ya podíamos cuidar una [mujer] cada uno de nosotros. Y el Cacho nos pasó al otro lado, pero cuando pasamos por Ciudad Hidalgo, subimos un cerrito para pasar a México, ya nos estaban esperando los ladrones. [El coyote] ya tenía hecho el trato para que nos quitaran todo. Nomás cruzamos el riíto y subimos el cerro y nos quitaron todo. A ellas todo su dinero, a nosotros los 25 colones que nos habían quedado, también y de allí en la mera entrada nosotros nos quedamos sin cinco, sin dinero. ¿Cómo encontraron ustedes al coyote? Los coyotes están en la frontera diciendo: “hey los paso al otro lado, te cobro tanto”. Son coyotes que ese es su trabajo, pasarlo a uno. El nos pasó, nos quitaron el dinero y nos dijo: “ya no tienen dinero, así es que me regreso” pero ya nos habían dejado sin nada. Como ya no teníamos dinero, ni nosotros ni las mujeres, dijimos los hombres: nosotros vamos a seguir, y las mujeres dijeron nosostras también. Ellas dijeron “si es necesario vamos a ir vendiendo el cuerpo para ir haciendo dinero, y ustedes van con nosotros, si nosotras comemos, comen ustedes” Y empezamos la aventura. Cada quien escogió una mujer para venir con ella. [un hombre y una mujer] eramos compañeros, pero desde ese momento pasamos a ser como pareja de cada quien. Si yo venía con una, yo tenía que responder por ella, si ella ya no aguantaba, si era necesario me la echaba al lomo, y si yo me iba a subir al tren tenía que subirla a ella también. O sea, la responsabilidad era que ellas nos iban a ayudar en todo y nosotras ayudarles en todo. Bueno de tener relaciones [sexuales] con ellas no, porque no teníamos ni ganas de nada, en ese camino no trae ganas uno de nada. La misión es llegar aquí, el sueño es llegar a los Estados Unidos, no venir pensando en otras cosas. Claro que se viene ayudando mutuamente: ellas llegaban a las casas y pedían comida, para nosotros también y cuando ellas ya no aguantaban las ayudábamos, las cuidábamos en la noche. Nosotros la mayoria de ilegales viajamos en tren, empezamos a subirnos a los trenes y a cruzar garitas. Las garitas son muy grandes, a veces tarda uno dos o tres horas para cruzar, rodear, rodeas mucho y logras pasar, y adelante de esa garita agarras el tren. El tren lo tienes que agarrar, es decir subirte, corriendo, y cuando ya vas a llegar a la siguiente garita, te tienes que tirar del tren también corriendo. Agarrábamos el tren en las vueltas, corriendo se sube uno, duerme en el tren uno, arriba [de los carros] piensa que… la mentalidad es llegar, no importa que en el camino se muera uno. En ese camino hay muchos ilegales que se mueren. gracias a Dios que a nosotros sí nos dió la oportunidad de llegar. ¿Son garitas militares? Garitas de migración. Entonces nosotros empezamos el viaje, con problemas y todo, sufrimiento, ellas dormían en el monte con nosotros, a veces no comíamos, llegábamos a las casas a pedir. Mucha gente muy buena gente [te ayuda], pero hay gente que te discrimina, discrimina al mojado, porque le dicen mojado a uno. Y ahí viene uno sufriendo. Al mes logramos llegar al DF. Cuando llegamos después de un mes al DF yo ya podía hablar un poquito de “mexicano”, pues ya venía aprendiendo. En cada casa que llegábamos nos decían, “hablen así, digan esto, en vez de zapatos, pónganse huaraches para que crean que son mexicanos. Tú dí que eres de tal lado, tú pareces de tal lado, a mí me dijeron que parecía de Veracruz, yo no sé; pero empecé a hablar un poquito como mexicano. ¿Es diferente el español de El Salvador de el español que se habla en México? Sí, sí es diferente. En México usan mucho el “güey”, cosas como huaraches para nosotros son chancletas, el cinturón para nosotros es correa, y cosas así. Entonces hay muchas cosas que cambiar [en tu lenguaje]. Logramos llegar al DF pero ya habíamos sufrido con ladrones y humillaciones, que por darte un trago de agua, te dicen cosas. En el DF un señor nos dio dinero para que viajáramos a Guadalajara, nos dio dinero para el tren, para que tomáramos el tren de gente. En el tren no hubo problema, llegamos a Guadalajara, llegamos a una casa de dinero, y como las chavas que venian con nosotros, las mujeres, estaban bonitas, y un señor de esa casa se enamoró de una de las chavas, y dijo, doy un 1000 dólares [el equivalente en pesoso en esos días], si duerme una noche conmigo. Y dijo ella, sí está bien me quedo contigo una noche, y ella se quedó. Y ya nos repartimos el dinero entre todos, entre los ocho, pues ese era el trato. Después el señor nos preguntó: y ¿para dónde van? –Pues a Estados Unidos. –Y no tienen familia allá? Dijeron ellas, sí, yo tengo a mi hermana, yo tengo a mi tío; Y dijo el señor, ¿por qué no llaman a ver si les ayudan? Y ellas llamaron y sí les ayudaron a las cuatro. Entonces ellas nos dijeron: a nosotras nos ayudan, pero ¿Qué hacemos con ustedes? ¿Les ayudaron con dinero o para pasar la frontera? Con dinero para que de Guadalajara las recojiera un coyote y se las trajera a Estados Unidos, de Guadalajara ya está cerca. Ellas hablaron con su familia y sí les dijeron que se las trajera un coyote. Por cierto, en el ’92 se cobraba de Guadalajara a Estados Unidos $800 dólares, que fue lo que pagaron cada una de ellas. Y nosotros nos quedamos a la deriva. Después de un mes y ocho días en Guadalajara. Ellas no querían venirse, pero les dijimos nosotros, ustedes ya sufrieron mucho, váyanse. Entonces ellas se fueron y nosotros nos quedamos allí. Los otros dos amigos que venían con nosotros ellos dijeron, nos dejan las mujeres, pues empecemos a robar. Entonces de ahí les dijimos nosotros dividámonos. Dos y dos, porque, yo no soy partidario de robar. Para mí es mejor pedir, y no robar, porque si yo pido a lo mucho que me van a decir es “trabaja huevón”, u holgazán o lo que me digan , pero sólo me lo van a decir. Pero si yo le robo a otro quien sabe si él no traiga una pistola y me pega un tiro. Entonces eso no es la base, la base es que uno viene con fé en Dios que va a llegar entonces tienes que traer todo mentalizado que hay que hacer las cosas bien. Y nos dividimos, cada quien agarró por su lado. Y mi amigo y yo empezamos a caminar otra vez. Después de un mes 20 días llegamos a Mexicali, pero como nosotros no conocíamos Estados Unidos llegamos a Mexicali en un tren carguero y empezamos a caminar para arriba y para abajo, y nos fuimos a meter a Calexico. Conocen Calexico? Es, Estados Unidos, pero la bardita que lo separa es así, chiquita, como un metro de alto. ¿Para cruzar de México a EU? Sí para cruzar a Estados Unidos y Calexico es el primer pueblo. Tu cruzas y estás en Calexico, y nosotros sin querer, sin conocer, nos pasamos, mojados pero nosotros, como no conocíamos, no sabíamos que ya era Estados Unidos. Yo y mi amigo nos metimos a Calexico, ahí andábamos hasta que nos agarró una patrulla. Lo primero es que nos habló en Inglés. Y nosotros no entedimos lo que nos estaba diciendo. Luego el policía, llamó a otra patrulla y nos preguntó en español que qué andábamos haciendo. “No pues, vamos a Estados Unidos”. Y nos dijo, “¿aquí qué creen que están haciendo?”; “Pues vamos a Estados Unidos”, y nos dijo, “¡aquí es Estados Unidos!”. Nosotros ya estábamos adentro y no conocíamos. Ya estábamos en Calexico, nos agarraron y nos llevaron y nos sacaron a la bardita y ¡Pum!, no nos pegaron, sino que nos llevaron, casi de la oreja y nos sacaron, pues ahí cerquita, nos sacaron. Nos dijo el policía, ahí es México, ese es su país. ¡Estábamos adentro de Estados Unidos, pero no sabíamos! –Luego pues comenzamos a andar dando vueltas. Mucha gente quiere pasar por ese lado también, y luego nos preguntó un coyote, ¿ustedes tienen familia en estados Unidos? Pero ellos no nos preguntaron si respondían por nosotros. Nos dijeron “¿Tienen familia?” y le dije “Sí”. Pues nos subieron a un carro y nos llevaron a mi y a mi amigo a una casa. Nos dieron comida, ropa, zapatos y luego, al siguiente día dijo: “llamen a su familia”, –¿Para qué? –Pues para que les manden el dinero –¿Cuál dinero? Ustedes nos preguntaron si teníamos familia [en Estados Unidos], y si tenemos pero no responden por nosotros, la familia no va a pagar por nosotros. Les dije yo, ustedes no nos dijeron que nos iban a pedir dinero. Nos cobraban 400 dólares para pasarnos de Mexicali para Estados Unidos. Y ahí empezó lo bueno, de que habíamos sufrido ya tanto que mi amigo llamó a una tía y la tía le dijo sí, te mando el dinero, y él le dijo, pero vengo con un amigo. A tu amigo no lo conozco, dijo la tía, a ti te ayudo porque eres mi sobrino pero a él no. Yo le dije a mi amigo, ¡vete!, y el dijo no, venimos juntos, tenemos que irnos juntos, y yo le dije que no. “Yo como sea algún día voy a llegar. Ya venimos, ya sufrimos, vete”. Se vino él a Estados Unidos. Y me dijo la señora [uno de los coyotes], tú por habernos mentido te vas a quedar trabajando con nosotros. Yo no les he mentido, ustedes me preguntaron si tenia familia en Estados Unidos, sí tengo, pero no responden por mí. Y ella dijo, pues ahora vas a pagar la comida, la dormida, la ropa y los zapatos que te dimos. Pues me tuvieron 15 ó 22 días trabajando ahí. Yo, como andaba bien vestido, me tocaba cuidar a la gente que llevaban junta a esa casa. Si estaba enfermo le iba a comprar pastillas, si quería agua iba a comprarle agua, soda, pues a mi no me decían nada. ¿Y eran todos ilegales? Si ¿De el Salvador o Guatemala? De todo, de todo, gente que quiere pasar de México, Guatemala, de Perú, de Ecuador, todos juntos los llevan a esa casa, y los van sacando poco a poco a Estados Unidos. Pero esta es gente que tienen quien responda por ellos en Estados Unidos, y yo me quedé ayudándoles a cuidarlos. Cuando iban como 22 dias ya de estar yo ahí me dijo la señora: ya terminaste tu periodo para pagar lo que debías, te puedes ir; –Y ¿para dónde me voy a ir? Le dije –¡A la calle!, –pero me va a tirar a la calle después que le he ayudado?, le dije yo; – y ¿que quieres que haga?, me dijo. Yo le pedí que me diera chance de estar ahí ayudandole a cualquier cosa. Y llegaron Salvadoreñas, muchas, y una de ellas llegó enferma. Yo ahí tenía un cuarto y todos los mojados que llegan duermen todos en una sola sala, sentados en contra de las paredes pero no en cuartos y pasan hasta dos, tres o cuatro días en esa casa, mientras los pasan [a EU]. Entonces, ya que ella llegó enferma, yo le dije: vete a mi cuarto a dormir; voy a dormir por ti aquí en la sala. Y ella en el poco tiempo que estuvo, seis días y se fue enamorando de mí, porque yo le compraba medicinas, yo iba a la tienda y le compraba cosas. Entonces cuando ella llamó a su mamá le dijo a su mamá: “mándame el dinero para irme”, le dijo ella a su mamá, “son 650 dólares los que me cobran y 100 de medicina son 750”. Y su mamá le mandó 750 dólares y como a ella le cobraban 400 para pasarla, le quedaron 350. Y ella me dijo te quiero llevar conmigo. Y hable con la señora y me dijo está bien te regalo 50 por haber trabajado aquí, pero vas a ir con un grupo de personas que las vas a llevar tú. Yo nunca había pasado gente para los EU . ¿Y tú te ibas a hacer cargo de pasarlos? De traer 10, por los 50 dólares que me iba a dar, Entonces ibamos por Tijuana y veníamos en cuatro vanes. Cada quen traía 10 [ilegales para pasarlos] y a mi me dieron 10. En Tijuana llegas al cerro para cruzarte para San Isidro y lo que haces es que estás en el cerro y cuando hay cambio de guardia en migración, que son 3 minutos, algo así, corre uno, empieza corre y corre y corre uno y los 10 que llevas van detrás de ti corriendo también. La misión es llegar a San Isidro. San Isidro no está lejos, está a 10 minutos, pero en esos 10 minutos te pegan una corretiza!, en caballo, en bicicleta, en moto, en todo, en carro, pero como somos montones los que vamos corriendo, pues agarran a muchos, pero muchos se van. La misión es que uno llegue a San Isidro. Ya en San Isidro te están esperando, y uno lleva una seña, ahí ya te están esperando y te meten a las casas rápido, los que lograron pasar. A mi me dijeron tu vas a correr en esta dirección recto, recto, la gente te va a ir siguiendo, los que te quiten no te preocupes, los van a echar [de regreso a Tijuana] y aquí los vamos a estar esperando nosotros también. Yo me dije, con que me salve yo con que logre pasar, ya estuvo, aunque agarren a los que vienen detrás de mí. En el cerro, cuando dijeron“a correr”,pues a correr y los diez atrás de mi y yo a corre y corre en carrera por todo aquello y la migración agarraba a uno y agarraba a otro, como si anduvieran agarrando pollos los agentes de migración, y como son grandes del cuello de la camisa lo agarran a uno y hasta lo levantan así. Corrimos hasta San Isidro, y logré llegar, y cuando le hice la seña a otro bato, nos metieron a una casa. Migración me quitó 2 , pero llevé ocho, y los otros que iban en las otras tres vanes, a uno le quitaron 5 a otro 6, y a otro tres, la cosa que yo era el nuevo y sólo me quitaros dos. Entonces a la señora le gustó. Cuando nosotros llegamos cansados al otro lado, ya la señora estaba esperándonos en una silla bien tranquila, y nosotros jadeando llegamos. ¿Ella tiene papeles para pasar a Estados Unidos? Sí, ella sí. Ella se va en su carro y nos espera en San Isidro. Nosotros tenemos que correr porque todos vamos de mojados, y ella ya está esperándonos allá. Con la puerta abierta de una casa para meternos. Ya que llegamos dijo ella, de aquí vamos a ir a Oceanside. Te echan en una Van y te llevan en la van hasta Oceanside, pero primero hay que pasar la garita de San Clemente, es la Revisión de Tijuana a San Diego. Allí lo que se hace es que cuando la luz está en rojo no hay revision, entonces las vanes van suavecito y hay un bato que ese está ahí echando ojo, cuando se quita la revisión pega el pitido y cominzan a pasar las Vanes con la gente. ¿Y estas son garitas de migración? Sí, pero cuando está en rojo, puedes pasar, porque cuando está en vede está en revisión. Pasando esta garita ya está uno libre. De ahí te echan al grayhound y vámonos para Los Angeles. Me echaron al Grayhound y llegamos a Los Angeles, y todos los que tenían familia empezaron a llamarlos y los fueron recogiendo. Y me dijeron, y tú ¿qué vas a hacer? ¿Para dónde vas? Yo no tenía ni familia aquí, pero ya estaba en Los Angeles. Dije, ya estoy en Los Angeles y me fui , pues ya era en donde yo quería estar. Me fui caminando y entonces vino la señora y me dijo aquí hay 20 dólares más, para que veas qué haces con ellos. Me dio 20 dólares y me fui yo. Agarré un Bus al centro, a downtown. En downtown entcontré una tienda de licores y dije, pues aquí voy a comprar aunque sea una soda, y fui y compre una soda, un pedazo de pan porque ya llevaba hambre. Entonces entró en la licorería un borracho, Mexicano. Y me dijo, ¡hey compa! ¿que anda haciendo por aquí?; –no pues comprando una soda, –¿para dónde va?; le dije –no 'pos, aquí nomás, ando perdido. –¿Perdido por qué?, –No pues acabo de llegar y no sé para dónde agarrar. Y dijo,–¿a quién busca?, –Pues a nadie, dije no tengo a nadie. Y dijo, –si quiere, vámonos, cerca de Sacramento yo ahí trabajo en un rancho de ganado ¿quiere irse? ¡vámonos!. Está bien, dije, de todos modos no tenía yo otra salida. A no ser quedarme en la calle. Y me fui. José se llamaba él, él tenía un niño chiquitito que se lo cuidaban y vivía en un tráiler. Y dijo. le voy a decir al patrón que eres mi hermano. El patrón hablaba un poco de español y al siguiente día José le dijo: él es mi hermano, se llama Rafa. Si es tu hermano, dijo el patrón, ¿por que habla diferente? – Porque él cuando estaba pequeño se lo llevaron a San Salvador, porque tenemos familia en San Salvador, él se crió alla, pero es mi hermano. Bueno OK, dijo el patrón, I don’t care, no me importa si es tu hermano o no, ahí que viva en tu tráiler. Y el señor, el gavacho me preguntó, ¿qué sabes hacer?, –pues la verdad, le dje yo, nada pero si me pone a hacer algo tal vez aprendo. Como ahí ordeñaban vacas, ordeñaban desde la mañana hasta como las dos de la tarde y todo el día yo tiraba agua para lavar la caca de las vacas. Y ese era mi trabajo, me daba 30 dólares por día. Como a los 15 días me dio 40, como a los 3 meses me dio 50, me iba aumentando. Ya como por ahí por los cinco o seis meses, me dio 60 y empecé yo a ganar 360 por semana. Y empecé yo a agarrar dinero. ¿En efectivo? Sí, en efectivo pues yo no tenía papeles.Entonces como a los ocho meses de estar aquí me dijo el patrón ¿Tú tienes papeles? No, yo no tengo nada. Y me dijo, ve a Inmigración, a Sacramento, díles que te den papeles. No pues yo bien mandado me voy para migración, pues yo no sabía. Pues yo sólo entré a la oficina de migracion con [agentes de] migración afuera y todo era el propio condado, y yo entré y me dijeron a mi en español, qué deseas y dije yo, vengo a recoger mis papeles, pero yo pensé que a recoger, porque el americano [mi patrón] me dijo vé a traer, no me dijo “ve y llena una solicitud, para que te den papeles”. No, me dijo: “ve y recoge los papeles para que trabajes”, pues yo dije voy a ir, los voy a pedir y me los van a dar. Pues yo fui, y cuando me preguntaron a qué iba dije “vengo a recoger mis papeles de inmigracion” OK pase a la oficina tal. Y la risa que le dio a la chava de migración que estaba atendiendo fue que le dije yo, “vengo a recoger mis papeles”, y me dijo, cuáles papeles, cómo se llama, yo le di mi nombre y comenzaron a buscar en la computadora y pues no salía, ¿cómo iba a salir si yo nunca había aplicado[sic.] ni nada? Y me dijo ¿sábes en dónde estás? Y dije sí, Migración [sic] y me dijeron que aquí me iban a dar los papeles. ¿De dónde eres?, me preguntó ella, –De El Salvador, –¿Sabes que te podemos agarrar y te mandamos a tu país porque estás en migración y no tienes papeles?. Y le dije yo, bueno yo no sé, mi patrón me dijo que me viniera; –y ¿quién es tu patrón? –en un rancho trabajo y me dijo que viniera a recoger mis papeles. Y me dijo, no sabes nada tú. ¿Qué haces en San Salvador? –Sufrir, le dije, porque no tengo dinero ni nada. Y dijo, cuántos años tienes? –Tengo 22. Y dijo, OK te voy a dar papeles, te voy a dar permiso de trabajo. Me dijo tienes que pagar 90 dólares. Yo sí tenía dinero pero en la casa, yo me había ido sólo con lo del pasaje del bus. Y le dije yo se lo traigo la otra semana. OK me dijo, y me tomaron las fotos, y huellas y todo, y me dijo, vienes dentro de un mes, pero el dinero me lo traes antes, sí, fui y le dejé el dinero a la siguiente semana y me dijo vienes al mes. Y fui al mes y me dieron mi permiso de trabajo y me dijo con ese tu vas a sacar Social Security, licencia, y lo que quieras, y fui y saqué mi Social Security, saqué mi licencia y mi ID y entonces me empecé a mover, pues ya tenía papeles. Y luego dijo mi hermano allá en San Salvador que quería venirse, que lo ayudara. Y él se vino, ilegal también, sufriendo, y lo agarraron nueve veces y lo mandaban para Guatemala y ahí venía de necio otra vez. Y me dijo cuando yo esté en la frontera de México EU yo te aviso para que me mandes dinero y me ayudes. OK. Al año de estar yo aquí llegó mi hermano, entonces como ya tenía papeles y compré carro, empecé a manejar, y vine a Los Angeles a recogerlo, y me llevé a él y a mi primo que se vieneron los dos juntos, al rancho. Y el patrón me dijo: y estos ¿quienes son? –Mis hermanos. ¿Todos son hermanos? Dije, sí ellos sí son mis hermanos. Y ¿en dónde van a vivir? –Pues aquí en el tráiler también. Lo malo es que el patrón tenía dos hijas muy bonitas, americanas, y a ellas las cuidaba una que hablaba español, ella las llevaba al colegio, las traía, ya estaban grandes, como de unos 16 ó 17 años, y como las gringas llegaban ahí a donde vivíamos nosotros, pasaban en su troca para ir a ver los becerritos chiquitos, mi hermano, le escribió una carta a una de las gringas. Una carta de amor, le dijo muchas cosas que en San Salvador suele bien decírselas a alguien y se siente bien, pero aquí no. Le dio la carta y ella fue a buscar a la que las cuidaba para que se la leyera porque estaba en español y se la leyó. Y ella se enojó mucho y le dijo a su papá, le dijo que la gente que estaba ahí le había dicho esto, para ella fue una ofensa. Y el patrón en la tarde que yo salí de trabajar me dijo, Rafael, esa tu gente, se vá “right now”, ahorita mismo. Y le digo, ¿a dónde? A la calle, dije yo por qué y ya me enseñó el papel y ya empecé a leerlo, y todavía estaba firmada “Carlos ” mi hermano. Lo dejé y fui y les hablé y les pregunte, y ellos dijeron, sí lo hicimos le dije pues la regaste, porque hoy los echaron a la calle. Les dije, los voy a llevar aquí a Los Angeles y ahí a ver dónde los coloco. Y el patrón me dijo, “te doy una semana para que vallas, los dejes y te regreses a trabajar”. Y me los traje a Los Angeles y ahí los traje a donde una amiga y le dije hey dame chance de tenerlos aquí mientras agarro un apartamento y los coloco. Y me dijo sí , está bueno, aquí ponen sus cosas y ahí duermen en la sala, ahí dormíamos los tres y fui a buscar trabajo y agarré un trabajo de pintar partes de carro, ganando cuarenta dólares al día. Y como no hallaba depertamento para colocarlos se me fue pasando el tiempo, duré 15 días, cuando llegué el patrón ya me había corrido, ya tenía a otro, pues me dio una semana, me corrió. Y luego ellos se empezaron a ir a las esquinas, no sé si sabes que se van a las esquinas para pedir trabajo, llega la gente y dice, necesito dos para que me vallan a limpiar el jardín. Se los lleva. Les paga por el día y se acabó. O necesito dos para que me pinten un cuarto, se lleva a dos y así. Ellos se fueron a eso y mi hermano agarró un trabajo en helados pox, ganando 35 dólares al día, pero algo fijo, por semana. Y mi primo agarró un trabajo cortando árboles y ganaba 300 dólares por semana, a él le fue bien y agarramos un departamento. Lo malo fue cuando yo les dije, bueno ya estamos trabajando los tres, nos vamos a dividir la renta, y a mi primo, no le gustó. El dijo, ¿cómo yo voy a estar trabajando para vos?, y le dije yo, no sé si te parezca o no, pero aquí vamos a dividir iguales, porque ya estamos todos trabajando. Cuando yo estaba sólo trabajando yo pagaba todo, comida y todo pero ahora ya no va a ser así. Entonces, él se fué y nos dejó a mi hermano y a mi viviendo ahí. Pero los dos trabajabamos y la renta no nos preocupaba. Así duramos mucho tiempo, hasta que empezaron a pasar los años y decidí yo casarme. Primero, por los papeles, y segundo por un poquito de amor. Yo trabajé en el hotel Marriot, ahí la conocí a ella, ella era la recepcionista, yo el lavaplatos, yo aquí abajo, y ella allá arriba y yo sólo miraba para arriba, pero le caí bien y empezamos a, con señas y como fuera, a comunicarnos. Uno tiene que ser realista, yo la miraba diferente, porque ella era de aquí yo era de allá, ella tenía dinero, y yo no tenía, es algo feo para nosotros los pobres fijarse en alquien que tenga dinero. Cuando la balanza está así, es muy duro al menos para mí fue muy duro. Hasta que me dijo un amigo, cásate, dile que se case contigo y te dan los papeles. Entonces le pregunté yo que si se quería casar conmigo. Y me preguntó que cuándo, y le dije la otra semana y ella me dijo sí, está bien, nomás quiero hablar con mi mamá. Su mamá dijo está bien. Y nos casamos. ¿Cuál era la motivación de ella para casarse contigo? Que yo le gustaba, por eso. Dijo ella que yo le gustaba mucho. Bueno, en esa época, hoy ya no sé. Lo que pasa es que la diferencia entre ella y yo era mucha. Ella era americana, y yo latino, ella con dinero y yo pobre, teníamos diferentes gustos. Los americanos comen diferente comida que nosotros, diferentes costumbres, uno es más desordenado. Nosotros los latinos somos más desordenados. Ella se iba al beisbol, al futbol americano, y una de las cosas que a mi no me gusta es que ellas toman y no puede uno decirles nada, ellas salen y uno no puede decirles nada. Yo a veces le decía, no vayas con tus amigas, y se iba. Regresaba a las doce, una de la mañana. Yo salía y ella no me andaba diciendo a dónde vas tampocoTeníamos tres meses ya de vivir juntos cuando me dieron la tarjeta de la residencia temporal. A los cuatro meses se murió mi papá y me fui a El Salvador. Ya me había llegado la tarjeta temporal, y el abogado que me tenía el caso me dijo, "tú te puedes ir a San Salvador y es más cuando te llegue la otra tarjeta, te la mandamos". Me fui y estuve allá tranquilo yo con mi tarjeta pues pensé, yo con esta misma me voy. Lo que pasó es que ya se me había vencido, pero yo pensé que no había ningún problema. Cuando yo fui me dijeron: "tú no puedes viajar porque tu tarjeta ya no sirve". Y dije pero ellos me dijeron, que sí. “Pero sólo por tres meses, tenías que tener [permiso] para poderte ir, tienes un año de estar fuera de Estados Unidos” . No pues ya me di en la cabeza yo. Entonces empecé a hablar con mi esposa, y me dijo yo con dinero no te puedo ayudar. Tú te fuiste, tú te tienes que venir como sea. Yo te quiero, pero yo no compro amor, así, clara. Y le dije está bien. Y yo dije ya no me voy, y empecé yo a trabajar y a trabajar y a trabajar allá, pero pues la vida en El Salvador es muy dura, que uno nunca sale arriba, lo que ganaba me ajustaba para comer y para sostenerme nada más. ¿En qué trabajaste cuando estabas en El Salvador? Manejando autobuses. Los autobuses como los que se manejan de Boulder a Denver, autobuses grandes, nosotros los manejabamos en los departantos allá. Yo ganaba más o menos, pero los gastos también eran muchos y pasó el tiempo y yo me desesperé tanto y que dije yo me voy. Me conseguí otra novia, y la embaracé también y ya yo no hallaba qué hacer y le dije a mi mamá, yo me voy a ir otra vez. Mi mamá me dijo: ¿cómo te vas a ir así?, si no te moriste la primera vez ahora te vas a morir, nunca tiene uno la misma suerte. Y ella dijo,pues conseguimos dinero para que te lleve un coyote desde aqui. Y fuimos con un sacerdote, que fue el que prestó el dinero. El cura me dijo: pues, te voy a hacer el favor, fíjate, te voy a hacer el favor, de prestarte los 6,000 dólares que te cobra el coyote. Te los voy a prestar al 5% . ¿Seis mil dólares para traerte desde El Salvador? Sí. ¿Por qué es tan caro si unos cuántos años antes te cobraban ochocientos dólares para traerte desde México, desde Guadalajara a Estados Unidos? El problema es que desde San Salvador sales, si vienes de Ilobasco llegas a la capital y ahí te instalan. El coyote siempre trae de 25 a 50 personas trae muchas. Cuando llega a Tecún-Cumán el hotel ya lo está esperando, ahí tiene que meter a esa gente al hotel. Al siguiente día, empieza la gente a caminar a caminar por todas las mesillas. En las mesillas llegas a una finca donde llega un tráiler como a cargar madera, pero no carga madera, sino que mete puros mojados. Entonces desde ahí él viene gastando dinero, y él, si lo agarra la policía en México con, digamos 30 mojados, le cobra 200 dólares por cada uno. Entonces, él viene exponiéndose a que le quiten la gente o que le cobren dinero. Los policías más que todo te quitan dinero, son 200 dólares por persona y trae mas o menos 30, es mucho dinero. Entonces empieza él a gastar y sabes cuántos estados hay que pasar en México para llegar aquí, en cada estado tienes que descansar, ahí te agarran te montan en taxi, en lo que sea, el caso es traerte hasta la frontera. En la frontera no te pasan ellos, ahí ya estan otros coyotes que te pasan, que son una conexión de ellos, entonces por eso te cobran tanto. Hoy día, de México te cuesta 1600 para acá, de Juarez para acá, cuando antes valía 300 dólares. Todo subió. Antes cobraban cuatro mil desde San Salvador, ¿Y a quién le pagas? Ese dinero se le paga al coyote. Antes de salir uno va y le da la mtad del dinero al coyote. Si vas a pagar seis mil le das tres mil, y le quedas debiendo tres mil. Esos tres mil se los vas a das cuando ya estés aquí, cuando él ya te pone aquí [en Estados Unidos] ya uno llama a su familia para avisar que ya esta uno aquí, y tu familia paga el resto allá. Cuando él nos entrega acá, se regresa allá a recibir la otra parte que le debes. Con la mitad él viene pagando todo, y la otra mitad es la que le queda a él de ganancia. Así es como ellos trabajan. Entonces es por eso que yo quedé endeudado. Somos muchos los que estamos endeudados con ese cura, porque él dice, te voy a hacer el favor, sí te hace el favor, porque te presta el dinero, pero te dice, al 5% de interés mensual. Estamos hablando de 350 dólares sólo de interés mensual. Tengo que preguntarte, estás aquí en Los EU él está en El Savador, ¿por qué sigues pagando? Porque si yo no pago le quita todo lo que tiene a mi mamá. Casa, terreno y todo. Es un contrato que uno firma con un abogado. Si uno deja de pagar le quitan todo. Por ley nosotros estamos amarrados hasta que pagamos. ¿Y a ella qué le van a quitar? La casa de mi mamá, la casa y el terreno. La casa de nosotros está valorada en cien mil, pesos, que son como diez mil dólares, con todo y el terreno. Y él me quita todo. Esto lo entendiste cuando tu llegaste aquí? Sí. Desde que yo me vine yo sabía cuánto yo iba a pagar. Yo ya sabía que eran 350 dólares al mes. Hicimos las cuentas, él agarró la calculadora, hizo sus calculaciones y me mostró el resultado: esto es lo que vas a pagar; ¿estás de acuerdo? Si. Bueno, fírmame aquí. Ya firmaste y ya estuvo.¿Y los papeles de tu terreno? Aquí están. Si no me pagas aquí se quedan. Voy, saco a tu gente y dejo todo cerrado, con todo lo que hay dentro de la casa y el terrreno, se va tu gente sólo con los trapos que llevan puestos. Y, él es sacerdote, ¿verdad? Si, pero aunque sea sacerdote ellos van y hacen su negocio. Si yo le digo, “pero el dinero ese que usted me prestó es el de la limosna, del dinero que le dan a la iglesia”, él me va a decir eso a ti no te interesa, yo a tí te presté el dinero para trabajarlo, entonces ellos son así. El bien claro me dijo: si tú un día dejas de pagar le quito ésto a tu mamá. Y él tiene los papeles de la casa y el terreno de mi mamá. Si tú tienes dienero lo pones a trabajar como sea. El no va a buscarte o a ofrecerte el negocio a tu casa,uno es el que va y lo busca. Entonces uno agradece el favor. Yo si le he dicho a mi mamá, “no te preocupes, sí lo voy a pagar”. Y pienso en este año, por eso yo estoy trabajando duro, para eso, para pagar ese dinero y salir de ese problema. Pero sí es muy duro. Cuando yo viene aquí a Colorado empezó la guerra de Iraq. Esa guerra me dejó sin trabajar por tres meses porque que no había trabajo, todo estaba bajo. La cosa es que yo como fuera, me las arreglaba para sacar el rédito, pero del puro interés en tres meses estamos hablando de 1,050 dólares. Y eso fue lo que a mi me fue fallando de que yo no podía mandar capital porque era mucho el interés. Llegó un momento en que ya no hallaba qué hacer. Luego se volvió a componer la situación, empecé a trabajar otra vez, pero hasta ahorita he mandado 4500 dólares sólo de rédito. ¿Sólo de rédito? Sólo de rédito. Él me prestó seis mil, todavía le debo como cuatro mil y le he dado como cuatro mil o cuatro mil quinientos de interés. ¿Cuánto ganaste en un año el año pasado más o menos? La verdad no sé porque el año pasado me daban el dinero y lo mandaba a El Salvador y el año pasado me pagaban cash. Ahora me están pagando con cheque y me dan talones de cheque y ahora sí voy a saber cuánto gané en el año, pero el año pasado yo agarraba el dinero y lo mandaba, me quedaba sin nada otra vez. Pero era bien poco. Esa deuda a mí me tenía hasta aquí, ya pagué la mitad, ahora me falta la otra mitad. Yo pienso que este año yo tengo que salir de esto. Porque hay ratos en que me deprimo. Nada más mañana yo tengo que mandar el rédito. Me toca pagar el 9, pero como a mí me pagan hasta el quince y yo tengo que mandar el rédito no sé cómo voy a hacer. Ahorita le estoy echando muchas ganas y casi no descanso ni un día porque quiero ver si yo pago mi deuda este año. Ahorita ya sólo estoy pagando 160 de interés, pues ya es menos. Pero de todos modos, no te creas cuando no trabajas y tienes que hallar 160 dólares para mandarle, ¿Cómo le voy a hacer? no sé, pero él tiene que recibir su dinero.A veces cuando yo no tengo yo le digo a mi señora, préstame dinero y yo te lo doy cuando me paguen. Porque ella trabaja por semana y ella a veces si tiene, pero cuando ella también tiene que mandar dinero, ¿que hacer? Y yo tengo que mandar dinero, no me puedo atrasar. Con el interés no me puedo atrasar, con el capital el cura me dice, mientras me estés dando interés, no hay bronca. Sí, a él le conviene que tu mentengas la deuda A él le conviene. Me dice, mientras me estés dando interés no te preocupes. Conque no me falles con el interés, ya. ¿Por qué? Porque va a llegar el momento en que le voy a dar más de lo que me prestó en puro interés. Y el capital que yo le pague, esa ya es la ganancia de él. Ahora aquí en Estados Unidos, con Inmigración, lo primero que me dijeron es, ¿quieres que te regresen tus papeles?, tienes que agarrar un abogado. Fui con un abogado y me dijo, te cobro dos mil dólares por abrirte el caso. ¿De dónde agarro dos mil dólares yo, si necesito el dinero para pagar, no para pagarle a un abogado? Tengo mi licencia, y mi seguro, porque fui al DMV ahí en Los Angeles y saqué mi seguro, mi ID y todo y me los diron para atrás, todo, nomás la tarjeta [green card] no. Entonces, yo tengo el numero de la tarjeta pasada, pero no sé si ese mismo numero me van a dar en esta o ya no me lo dán. Endeudarse así para venir a Estados Unidos es una decisión muy dura, pero yo la tomé,uno, por mi mala cabeza; si yo me hubiera venido antes de que se me venciera mi permiso, antes de los tres meses yo sí la hubiera hecho. Dos, esto pasa, pues cuando uno no sabe las leyes de los Estado Unidos; y tres, cuando uno anda de mojado pues tu sabes que todo el tiempo te discriminan. Cuando uno es latino. Tu vas a la Embajada Americana en San Salvador, y si tu llegas todo indito, te sacan de la fila y nunca te dan visa. Pero llega un señor de traje y todo y de volada le dan su visa. Entonces, nosotros somos muy discriminados, tanto en su país, como aquí. Entonces yo llegué y me puse a trabajar y gracias a Dios siempre he trabajado, siempre, pero tantas obligaciones, tambien a uno lo tienen preocupado. Pero yo sí pienso que este año, primero Dios, tengo que sacar mi deuda. Por eso tienes que trabajar muy duro Tengo que trabajar muy duro. ¿Es fácil encontrar trabajo? Mmm, a mi no me ha costado mucho por dos razones, porque ahora yo en Estados Unidos he aprendido muchas cosas. Puedo pintar, puedo más o menos trabajar de ayudante de lo que sea, y ya eso es bastante. Trabajo en una compañía en la que se trabajan ocho meses por año, se trabaja de Houskeeper, arreglando jardines, poner pasto y poner sprinklers, de marzo, a noviembre. Pero si yo voy a una compañía y yo digo: yo puedo usar esta maquinaria, me dan trabajo rápido. Entonces yo sí tengo esa suerte, que si agarro trabajo y que he aprendido mucho. Desde que estoy aquí tampoco he agarrado ningún vicio. Nunca lo agarré en San Salvador, tampoco lo he agarrado aquí. Ella y yo vamos a bailar, pero yo no tomo, no fumo ni nada. Vamos, nos divertimos y nos venimos. Entonces yo pienso que que no me puedo quejar que me ha ido tan mal porque pues lo que tenemos en San Salvador practicamente lo hemos hecho de aquí, mi casa arreglada, no es como antes que no teníamos ni en dónde vivir. Ahora tenemos nuestra casa propia, mi hemano hizo la de él y gracias a dios estamos aquí. Mi hermano mayor, él se vino con una ilusión, estaba estudiando para abogado, pero cuando ya sales de abogado, la tesis te cuesta 17,000 colones, estamos hablando de 1,700 dólares, pero para que reunas 17 mil colones, cuesta. Entonces él no la pudo pagar, y se frustró tanto que mejor se vino. Y él dijo, yo voy a ir a ganar lo de la tesis y me regreso. El quería poner su buffete jurídico, pero ya se quedó aquí. Se puso a hacer su libro, a hacer pinturas, y cosas y ya se quedó, El tiene 12 años ya aquí. Entonces te digo, uno viene, a veces dice uno, por un año y aquí se le hace a uno una eternidad. ¿Porqué? porque allá ganamos cinco dólares al día. Si yo trabajo en una compañía en una empresa en El Salvador, yo gano cuarenta, cincuenta colones por día, que son 5 dólares de aquí. Aquí yo gano 100 dólares al día. Entonces estoy ganando lo de 20 días en un sólo día. Sí trabaja uno muy duro, pero sí le rinde el dinero allá. ¿Puede alguien vivir con cincuenta colones al día allá en El Salvador? Sí. Cuando nosotros sabemos que estamos ganando 50 colones, pues uno se limita a comer pobremente, tiene que acomodarse uno a cuánto gana. Digamos aquí voy a Wendy’s o a un restaurante y me van a cobrar 10 o 12 dólares, y yo gano 100 al día y no me duele. Pero en San Salvador, uno ve que gana cinco dólares, y con un dólar como huevos estrellados, frijoles, tres tortillas y un café. Entonces nosotros lo que hacemos en San Salvador, cuando estamos ganando poco dinero pues nos toca vivir una vida baja. No nos podemos dar el lujo de comprar un par de zapatos de 500 colones, porque sería botar el dinero por puro gusto. Entonces compramos unos zapatos de 50 colones y son zapatos chafa, pero no nos podemos dar el lujo de ponernos unos zapatos buenos porque lo que estamos ganado no nos ajusta para eso. Aquí si me puedo dar el lujo de comprarme unos Reebook , en San Salvador sólo los mirábamos que los compraban los que tenían dinero. Nosotros teníamos que conformarnos con zapatos de 50 pesos que a los tres meses ya se anda desbaratando hay que echarle algo para que se pegue y le dure otro mes a uno. Cuando los que tienen dinero y ganan bien andan con Reeboks y toda la onda. ¿En todo el tiempo que has estado en los EU qué te has comprado? Nada, o casi nada. Yo no soy lujoso, ni soy de los que me gusta vestirse bien acá. Yo nací pobre, y soy humilde. Yo con andar cubierto me conformo. Porque no me voy a andar dando un lujo que no tengo, ni estoy acostumbrado. Yo ahora, pues si tengo, ya puedo andar con mis 20 dólares en la bolsa, que en San Salvador a veces no tenía ni cinco. Aunque aquí también se uno se queda también sin cinco en la bolsa. Yo a veces me he quedado hasta sin el gas de mi carro. Y a Sean le consta, una vez le dije, sabes qué, no fui porque no tenía para mi gas. Y me dijo, pues te hubéras venido en el bus; ¡pues si no tenía para el gas no tenía para el bus tampoco!. Si, me quedé sin nada, pero yo tenía que comer, cómo le iba a hacer, no sé, pero tenía que comer. También aquí hay momentos que uno se siente triste porque debe, porque está solo, le hace a uno falta su familia, le hacen a uno falta sus hijos, su mamá, lo que sea. Yo pues, gracias a Dios la tengo a ella, ahora estamos juntos, desde hace poco nos hemos juntado, pero la llevamos bien, pero hay momentos en que sí te deprimes demasiado. Y cuando tu estás sin dinero y dices tú estoy lejos de mi gente y sin dinero en la bolsa... Quiero preguntarte ¿ cuáles son tus planes, especialemente después de pagar el préstamo? Yo tengo 35 años y he pensado pagar en este año mi dinero. Terminándolo de pagar, yo voy a trabajar, primero Dios si me da Fuerza y todo, dos o tres años más, duro, para ir ahorrando. Y cuando yo tenga un dinero más o menos, ponerlo en un banco salvadoreño y empezar a agarra el interés de ahí y estar viviendo de mi interés. Porque ya he sufrido mucho trabajando. Trabajo de lunes a viernes, voy a trabajar con él el sábado, trabajo en lo de los juegos el domingo, yo no tengo descanso de nada. Entonces es muy justo, que yo trabajo muy duro ahora para descansar después. En mis planes está eso, juntar un dinero, ponerlo en el banco y vivir del interés. Si llegando a el Salvador, tú tuvieras la oportunidad de prestar tu dinero en la misma manera que este cura, ¿lo harías? No lo haría. Por dos razones. Yo he sufrido, por lo que me hicieron, pero yo lo quise, porque yo quería venir aquí, pero no me gustaría que otros pasaran por lo mismo. Mejor el dinero está en el banco, aunque es poco lo que te dan, pero no estás afectando a nadie. No le estás traumando la mente a nadie. Nosotros, lo que debemos a veces si nos traumamos de la mente. Creéme que a veces hay ratos que nosotros nos quedamos en blanco. Yo a veces, tengo el lapiz en la mano y ando buscándolo, distraído. A veces me pongo a pensar, “mañana tengo que pagar el interés, y de dónde lo voy a agarrar si me pagan hasta el 15, a quién le voy a pedir prestado ahora” y ahí estás, que no puedes dormir porque estás pensando. O te llaman desde San Salvador “Necesito cien pesos porque se enfermó fulano” y ¿de dónde los agarro, qué voy a hacer?. Y eso te va traumando, mientras que cuando uno está solvente, que no tiene ninguna deuda, tu sabes que siempre mantienes cien o doscientos pesos ahorrados y en una emergencia ahí los tienes, pero cuando uno está endeudado no, porque uno tiene que pagar la deuda, el interés y muchas cosas. Y hay momentos en que no sabes qué hacer. Y no me gustaría hacerle eso a otra persona, porque yo ya lo sufrí en carne propia. Y eso trauma y es un trauma muy feo. Por eso pienso yo que no lo haría. Y así ha sido mi vida desde que yo salí de El Salvador, y ahora doy Gracias a Dios porque estoy aquí , conocía a Sean, es una buena persona, un buen amigo, un buen patrón, y nos ha dado la mano en todo. Trabajo para una compañía y el jefe es muy buena persona conmigo, y dice que me aprecia porque no tengo vicios, porque no falto, porque soy trabajador, cosas que a mi me halagan. Tu sabes que cuando te dicen, eres un mal trabajador, se te cae la moral, pero está en uno tener su puesto arriba, que el patrón diga: es un buen trabajador, honrado, etc. Por eso yo pienso que le doy gracias a Dios porque tengo mo trabajo y espero que en este año yo salga de mis deudas y ya pueda yo vivir tranquilo. Esta ha sido mi historia. Les agradezco por la entrevista y fue un placer contarles todo lo que he pasado en mi vida.
|