|
|
|
| Inicio | La Página del Editor | Historias y Artículos | Entrevistas | Galería de Fotos | Librería | Envío de Trabajos | Conexiones y Recursos | Acerca de Nosotros |
| Larry Bennett |
| www.larrybennettphotography.com |
|
Mientras me aproximo al final de mis estudios de postgrado, me doy cuenta que una de las más penosas experiencias de mi vida universitaria es la forma en que el pensamiento escolar separa al mundo en dos clases de personas: víctimas y opresores. Parece universal y acríticamente aceptado que la culpa moral es una aproximación analítica apropiada para entender la historia. En tres años de estudios de maestría me he encontrado con el paradigma que divide a la humanidad en grupos opuestos, definidos estos por el color de la piel, sexo, estatus ecconómico, etcétera. En la realidad, las víctimas a lo largo de la historia no pueden ser agrupadas de manera clara por sus rasgos físicos o su estatus como trabajadores, mientras que en la visión de los escolares, sí. Esta situación tiene obvias motivaciones políticas. La búsqueda de víctimas y opresores apoya los esfuerzos populistas de legislar en contra de los intereses de aquellos que tienen mayores riquezas. Esta simplista división de la humanidad entre “ricos” y “el pueblo” se ha convertido en una pieza tan universal de la sabiduría popular que se convirtió en el tema central de las campañas presidenciales de Al Gore y Ralph Nader en los Estados Unidos. Y aún cuando este discurso puede ganar votos, el separar al mundo entre “nosotros” y “ellos” es un concepto en contra de la academia.
No quiero adentrarme en la discusión respecto a la superficialidad del uso de raza o sexo para definir a los grupos de víctimas, ya que es un tema tan cargado de emotividad, que difícilmente puede ser discutido en público de manera racional. Este website trata de ocuparse de temas relacionados con la pobreza y el desarrollo, por lo que dirigiré mi crítica hacia la idea de que los “ricos” son la causa de la pobreza y el subdesarrollo, y que la guerra de clases puede explicar el analfabetismo, violencia y la degradación ambiental.
Muy pocas personas, aún aquellos que son exitosos, se atreven a llamarse a sí mismos “ricos” y las corporaciones multinacionales son vistas con el mismo carisma que un peligroso virus. En consecuencia, éstos dos se perfilan como blancos convenientes y emocionalmente satisfactorios para achacarles todas las culpas. Cualquiera que sea el blanco, el culpar a los ricos de la situación del pueblo tiene el problema filosófico de que es demasiado inexacto, y el problema práctico de que “castigar” a los “ricos” conlleva a consecuencias irónicas para los pobres. Permítanme exponer mi caso, y si ustedes están en desacuerdo, pueden poner sus propias opiniones en nuestros “Pizarrones de Mensajes”.
Iniciaré con el problema filosófico. El propósito de el análisis académico no es el de buscar culpables, sino el de llegar a una comprensión de las situaciones. En consecuencia, el análisis académico introduce un grado de complejidad al estudio de los eventos mundiales que parece dejar a los académicos (y a los políticos) en un conflicto. Después de tres años de estudios de postgrado, me gustaría sugerir la importancia de reconocer esta complejidad en orden de descubrir la verdad, y en última instancia coadyuvar a la formación de políticas adecuadas. En palabras del finado reformador educativo Mortimer Adler, “ No puedes ser un filósofo y al mismo tiempo un activista. Si lo haces, vas a terminar todo confundido”. Y confundidos es exactamente como algunos estudiantes terminan después de cuatro años de estar expuestos a la confusión de sus profesores. Dejenme ofrecer un par de ejemplos representativos para clarificar el punto al que hago referencia.
Mi primer ejemplo es el autor E. Bradford Burns, autor de The Poverty of Progress: Latin America in the Nineteenth Century (Berkeley: University of California Press, 1980), quien explícitamente hace uso del concepto “dos clases de personas”en su análisis de la historia de América Latina. Burns defiende su división basada en clase socioeconómica, en la introducción de su libro:
“ … el pueblo se manifiesta en una forma tan heterogénea que impide su generalización en una área tan vasta como es América Latina. Y sin embargo, tal y como en el caso de las elites, al final, el pueblo manifiesta ciertas amplias tendencias de conducta que les da algunas características que son generalmente reconocibles y de alguna manera similares, como veremos más adelante.” (E. Bradford Burns, The Poverty of Progress, p. 6)
Bueno, ahora sabemos que las personas en similares grupos socioeconómico smanifiestan algunas amplias tendencias de conducta, y que tienen ciertas características similares. Esta inocua ambiguedad, eventualmente conduce a la conclusión de que “el pueblo” comparte una solidaridad que los agrupa en un a eterna batalla en contra de sus predadores naturales: las “elites”. Esta descripción de la humanidad no hace justicia a la complejidad de las sociedades en Améria Latina. No todos los “ricos” comparten los mismos intereses. De hecho, casi siempre se encuentran compitiendo entre sí. No pretendo con esto ignorar los abusos de las clases más privilegiadas, pero la línea de explotación no necesariamente sigue una linea vertical entre clases. Las pobres se victimizan unos a otros y lo mismo ocurre entre individuos de la clase media. No todos los individuos del “pueblo” comparten la misma identidad y con frecuencia no son ni siquiera amigables con otras familias o pueblos en su misma condición, e incluso pelean entre sí por la posesión de más tierras. La lectura de el libro de David Stoll Rigoberta Menchú and the Story of All Poor Guatemalans (Boulder, Colorado: Westview Press, 1999) es una introducción que abre los ojos a los feudos, mutua explotación y rivalidad que existe en las areas furales pobres en Guatemala. Algunos de estos feudos pueden trazarse por generaciones.
No estoy tratando de exagerar la influencia que el paradigma “dos clases de personas” tiene entre académicos y políticos liberales. Habiendo conversado tanto con académicos como con demostradores en contra de la Otganización Internacional de comercio (WTO por sus siglas en Inglés, cuya más reciente cumbre atrajo a mioles de manifestantes en Genoa, Italia), me ha ayudado a darme cuenta de que ambos comparten algunas suposiciones, que si bien son erróneas, están profundamente enraizadas en sus ánimos. Estas creencias pueden encontrarse en la tradición de la academia de izquierda, formulada en los años 40’s en la “Teoría de la Dependencia”. Esta teoría, retoño de la teoría marxista, sostiene que la pobreza enterna de los pueblos en desarrillo es de hecho causada por las corporaciones internacionales y los acreedores. En una posicion exactamente contraria a la teoría de la mutua ventaja, los teóricos de la dependencia mantienen que el comercio, por si mismo, es causa de pobreza. De acuerdo con la teoría de la dependencia. La creación de riqueza en los países en desarrollo es un mito, ya que toda la riqueza producida es extraída del país por las elites.
Esta teoría goza del estatus de sabiduría popular, y parece ser aceptada de manera acrítica por la mayoría del público. Sorprendentemente, esta misma teoría tiene poco apoyo histórico, e introduce el problema práctico de culpar a las corporaciones o a los “ricos” por la condición de los pobres. El culpar conduce a legislaciones punitivas y los esfuerzos legislativos para castigar a los ricos o confiscar sus bienes generalmente tiende a agravar el problema de la pobreza. Esta es la irónica lección que nos han dejado los experimentos socialistas del siglo veinte. Permítanme sugerir que la posición de los pobres no debería medirse en términos de su posición relativa dentro de la pirámide social, sino en términos de su nivel absoluto de recursos que tienen a su disoposición (el término pobreza tiene un significado diferente en América Latina que en Bangladesh, Estados Unidos o Escandinavia). La mayoría de la gente, o por lo menos aquellos que piensan racionalmente, muestran más interés en las cosas que ellos tienen, y no por aquellas cosas que los ricos tienen y de las que ellos carecen. En aquellos lugares en donde los niveles de pobreza rayan en la miseria, la regulación gubernamental por apropiados niveles de salario y condiciones de trabajo es una solución que es absolutamente compatible con el fomento al comercio y a la inversión.
La mayoría de las lecturas asignadas a mis cursos de economía política en América Latina no son sino mera retórica escolar de segunda. Demasiados autores proyectan estereotipos moralistas de “el pueblo” como íconos de virtudes morales y “las élites” como predadores hombres de negocios, oligarcas corruptos y avaros terratenientes. Demasiados estudiantes y profesores encuentran esta dicotomía tan atractiva que no se molestan en explorar ninguna otra distinción entre grupos de interés. Esto les conduce a equiparar al capitalismo, e incluso el desarrollo económico per se con imperialismo cultural y económico. El capitalismo beneficia a los ricos, de ahí su inherente naturaleza explotadora. De ahí que cualquier contacto con los mercados internacionales, prestamistas, o corporaciones multinacionales deba de ser saneada por el estado para ”proteger los intereses del pueblo”.
Permítanme ofrecer un segundo ejemplo. Los siguientes son extractos de un artículo de William Robinson, que aparece publicado en el libro Nicaragua Without Illusions, editado por Thomas Walker (Wilmington: Scholarly Resources, Inc., 1997). Este artículo fue una lectura asignada para una de mis clases en Economía Política de América Latina. Este artículo fue usado por el profesor como eje favorito para definir los términos en que debíamos discutir el desarrollo en el tercer mundo, y fué la piedra capital para el tema del curso: El capitalismo y la dominación global.
“El agente de la economía global es el capital trasnacional … el proyecto económico es el neoliberalismo… Este proyecto económico está siendo impuesto en todo el mundo por la elite transnacional a través de estados clave y sus ramas especializadas, como la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional [USAID por sus siglas en inglés], y a través de instituciones supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial…” (pp. 25-26).
“Estos agentes tienden a unificarse con los regentes políticos del estado neoliberal y a fundirse gradualmente…en una fracción de la elite trasnacionalizada.” (pp.27-28).
“El programa neoliberal que tuvo lugar en los años 90’s, incluyendo la restauración y modernización de los agro-negocios y las estructuras de crédito y precios que acercaran la economía interna a los mercados mundiales, constituyen la consumación de las presiones globalizadoras en el campo nicaragüense y que amenaza con exterminar, posiblemente para siemprte con el campesinado.” (p.30).
¿Esto suena como una conspiración? Con esa intención fue escrito. Si uno substituye la retórica cargada emocionalmente en el texto precedente, por palabras comunes, como “instituciones financieras” o “inversionistas”, el artículo pierde parte de su tono amenazante. Si lo tomamos como una pieza de sabiduría popular, este artículo tiene algo de credibilidad, ya que describe algunas condiciones del mundo real. Yo he viajado por México y América Latina y estoy al tanto que la pobreza y la disparidad que existe entre ricos y pobres. También me doy cuenta de que la pobreza y la desigualdad de clases tienen profundas raíces históricas y causas en la política interna de los países que a los teóricos de la dependencia no les gusta reconocer.
La pobreza no es el único tema en el que el análisis basado en las “dos clases de personas” quiere tomar partido. Los escolares y el conocimiento popular coinciden nuevamente en culpar de la degradación ambiental y la pérdida de recursos forestales al consumismo en los Estados Unidos. Yo me considero ecologista, pero entiendo que la degradación ambiental, la erosión y la deforestación y desmonte y quema de las selvas tropicales para tierras de cultivo son el resultado de la sobrepoblación, Prácticas de cultivo poco productivas y la pobreza de los suelos tropicales. Reconozco el papel que el agro-comercio y de la agricultura comercial juegan en la deforestación, pero también debemos señalar los efectos que tiene el que millones de dueños de fincas corten y quemen árboles para obtener un poco de más producción en unas pocas hectáreas. La destrucción ambiental es un efecto secundario de la sobrepoblación.
Hace algunos años crucé Costarrica en Bicicleta. Durante mi viaje, me detuve a descansar en un camino rural en un punto entre la carretera panamericana y el Océano Pacífico. Desde un ventajoso punto de observación, lejos de la carretera principal, pude ver múl;tiples columnas de hujmo levantándose desde la selva y de hecho pude oir el sonido de sierras eléctricas. Los perpetradores eran indígenas costarricences limpiando el terreno para el cultivo de plátanos, cocos y tierras de pastoreo. La carne que estos indígenas producen en estos pequeños terrenos nunca llegará a Burguer King. Estos productos son para el consumo local.
El rechazar el decir popular de que las corporaciones multinacionales son responsables por la pobreza y la destrucción de las selvas incluye el poner parte de la culpa en donde pertenece: en las manos de administraciones corruptas e ineficientes en los paises huéspedes. También implica el reconocer las influencias positivas que los paises industrializados (ya saben, los “agentes” del capital trasnacional) tienen en América Latina. Como ejemplo tenemos que la Unión Europea ha añadido condiciones de mejora en la condición de los derechos humanos en México a sus acuerdos comerciales, y la unión de grupos ecológicos de Estados Unidos y México recientemente detuvieron la creación de una planta procesadora de sal en la costa mexicana del Pacífico, dada la preocupación por el impacto de ésta en las lagunas de la costa. Después de una batalla de cinco años con grupos ambientalistas, el gobierno y Mitsubishi dieron por terminados sus intentos de establecer la empresa valuada en $100 millones de dólares. ¿Es esta la acción de las “elites trasnacionales” en una “nueva economía global del capitalismo? Mientras más leo más me doy cuenta que la academia ha ignorado de manera deliberada algunas piezas muy inportantes del rompecabezas de la globalización.
Es una idea noble y satisfactoria el tratar de corregir los errores de la historia, y estoy seguro de que los profesores justifican su ”retoque” de los hechos para tratar de reivindicar en las aulas de clase a los grupos “victimados”. De alguna manera también compensa también los bajos salarios y la falta de estatus que nuestra sociedad le ha dado a los académicos. Yo entiendo eso, pero me gustaría que terminara. Los escolares deberían de promover el pensamiento crítico y no el sentirse redentores. La intención detrás de la academia basada en el concepto de víctimas puede (o no) ser noble, pero es mala academia, ya que,
-Crea una comprensión del mundo que es estereotipado y superficial. -Está basado en ideas erróneas: que todos los hombres son sexistas, todos los blancos racistas, todos los ricos son egoístas y crueles y que capitalismo es sinónimo de explotación. -Promueve conclusiones que son históricamente inexactas. -Estas conclusiones inexactas se convierten en la base de políticas públicas erróneas.
Reconozco que la historia no ha sido justa, y que los colonizadores Europeos le hicieron a los nativos americanos y a los esclavos negros es moralmente incorrecto. Esa es una lección sencilla, pero el hacer a todos los descendientes de europeos sentirse culpables por pecados que ellos no cometieron no tiene valor educativo. Esa no es educación, es propaganda.
Siendo personalmente ambos, capitalista y una persona moral, me ofende que otros me clasifiquen en el lado “malo” de la división moral de la humanidad de víctimas y explotadores. No hay mucho que yo pueda hacer para eliminar la pobreza en el mundo en desarrollo, a pesar de la idea popular de que si yo aprendiera a vivir con menos los pobres tendrían más. Sin embargo, sí hay algo que yo puedo hacer respecto a la forma en que estudiamos y entendemos la pobreza y el subdesarrollo en el mundo. Mi contribución inicial consiste en rechazar los modelos de la realidad simplistas y moralistas, y alentar a la gente a que se informe mejor respecto a este tema.
Recuerden que existen dos clases de personas en el mudo: aquellos que dividen al mundo en dos clases de personas, y aquellos que NO. Unete a este grupo y ayúdanos a avanzar hacia una mejor academia, una que reconozca la complejidad de problemas como la pobreza, opresión política, y degradación ambiental, en vez de explicar todos los eventos con la desgastada metáfora de la explotación por parte de elites y corporaciones multinacionales.
Para finalizar, me gustaría lanzar un reto a los lectores de esta columna a que hagan un poco de investigación por si mismos y que lleguen por si mismos a una conclusión respecto a las causas de la pobreza en el tercer mundo y de la desigualdad. Con esto en mente, a continuación incluyo una lista de fuentes con las que pueden comenzar. La razón por la que incluyo estos libros es que, a diferencia de Nicaragua Without Illusions, estos libros probablemente no aparecen en la lista de textos de lectura para sus clases. Estos autores generalemente no se adscriben a la idea de que las “elites de capital” causan la pobreza. Por supuesto que estoy asumiendo que algunos de ustedes están más interesados en más que obtener una calificación fácil y que están dispuestos a leer materiales que sus profesores posiblemente no han leído.
REFERENCIAS
Bulmer-Thomas, Victor (1994) The Economic History of Latin America Since Independence. New York: Cambridge University Press. Castañeda, Jorge G. (1999) La herencia. Arqueología de la sucesión presidencial en México. Alfaguara:México. De Soto, Hernando (1989) The Other Path: the Invisible Revolution in the Third World. New York: Harper and Row Publishers. Diamond, Jared (1999) Armas, germenes y acero: la sociedad humana y sus destinos. Dinavo, Jacques (1995) Privatization in Developing Countries: It’s Impact on Economic Development and Democracy. London: Praeger. Friedman, Milton. Libre para escoger. Haber, Stephen H. Industria y subdesarrollo . Alianza, Mexico. Haber, Stephen H.(comp., 1977) Como se rezagó la America Latina: Ensayos sobre las historias económicas de Brasil y de México, 1800-1914 . FCE, Mexico. Hayek, F.A. El camino de la servidumbre. Union Editorial Hayek, F.A. La arrogancia fatal. Union Editorial Hayek, F.A. Los fundamentos de la libertad. Union Editorial Landes, David S. La riqueza y pobreza de las naciones Love, Joseph and Nils Jacobsen, ed.s, (1988) Guiding the Invisible Hand: Economic Liberalism and the State in Latin American History. New York: Praeger. Montaner, Carlos Alberto. Fabricantes de miseria. Rangel, Carlos. Del Buen Salvaje al buen revolucionario. Stoll, David (1999) Rigoberta Menchú and the Story of All Poor Guatemalans. Boulder, Colorado: Westview Press. Teichman, Judith (1995) Privatization and Political Change in Mexico. Pittsburgh: University of Pittsburgh Press. Vargas Llosa, Mario (1994) El Pez en el agua: Memorias. Vargas Llosa, Mario. Manual del perfecto idiota latinoamericano. Plaza y Janés
|