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Por Qué Voy a Quebec


Grahame Russell

Abril del 2001

 

 

Periódicos y programas de noticias están llenos de información y comentarios acerca de la Cumbre de las Americas que se llevará a cabo en la cuidad de Quebec el 21 y 22 de abril. Es común encontrarse con declaraciones simplistas e infundadas de el por qué miles de ciudadanos de toda Norte América se dirigen hacia Quebec para protestar en contra del Acuerdo de “Libre” Comercio de las Amercas (FTAA por sus siglas en Ingés), y en contra de el injusto orden político-económico global que el FTAA promoverá.

 

Es una pena, y muy malo, que a pesar de sus frases respecto a la democracia, la mayoría de la prensa, y ciertamente muestras instituciones políticas no están tomando medidas para debatir abiertamente el estado de la economía global y del orden político. Ninguno de los gobiernos participantes ha hecho público ni siquiera un borrador del propuesto FTAA.

 

A pesar de que no puedo darme el lujo de gastar $500,000 dólares para ofrecer una cena de gala para los “líderes” de América invitados , y a pesar de que no puedo darme el lujo ni siquiera de gastar $75,000 dólares para invitarles un café durante los descansos de las sesiones de trabajo, yo voy a ir a Quebec. Rechazo el término “anti-globalización” que es repetido sin ningún cuestionamiento al respecto, ya que el “anti” da un matiz negativo a quiénes estamos aquí y por qué nos reunimos afuera de sus rejas cerradas con cadenas y enfrente de sus fuerzas de seguridad fuertemente armadas.

 

La “globalización” no es un fenómeno nuevo y ni siquiera reciente. El mundo está extremadamente inter-conectado, y las raíces de su integración política, económica, militar y cultural (mucha de la cual está basada en una brutal conquista y explotación racista) viene desde hace por lo menos 500 años,

 

Más aún, mientras que muchos de nosotros estamos en contra del papel (y creciente poderío) que ciertas grandes corporaciones, bancos e instituciones económicas intergubernamentales tienen en este injusto orden global, nuestras preocupaciones son más amplias y complejas que el sólo decir que estamos en contra de la homogenización de la cultura, como si fuéramos a aprovar el orden global actual si tan solo no vieéramos los arcos dorados de McDonalds en todas partes.

 

Con lo que realmente estamos en contra, es de un modelo económico y político que explota a la gente, con frecuencia de una manera desgarradora, y el cual viola, de manera directa o indirecta, los derechos económicos, políticos, sociales, civiles y culturales y que abusa de los recursos y el medioambiente del planeta.

 

Cotidianamente leo respecto a los 34 líderes “electos” de las Américas invitados a Quebec. Esto resulta superficial e insultante para millones de americanos cuyas vidas están marcadas por varios grados de pobreza y represión, impuestos por regimenes pseudo-democráticos. Referencias tendenciosas respecto a gobiernos “electos” ignora el hecho de que muchos de esos gobiernos (que van desde los formalmente democráticos hasta los abiertamente represivos y corruptos) se mantienen en pie grasias, en parte, a los lazos económicos, políticos y militares que mantienen con las naciones dominantes del norte, con ciertas corporacionesy bancos y con un grupo de instituciones inter-gubernamentales, como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el FMI, etcétera.

 

¿es esta simplemente verborrea anti-globalización? ¿Por qué las compañías que dominan los medios de comunicación, ya no digamos nuestros gobiernos, envían investigadores calificados a visitar los depauperados cordones de miseria y las marginales areas rurales de América, y hacen un reporte completo de la pobreza endémica (mantenida a base de represión)que caracteriza las vidas de tantos americanos?

 

¿Por qué esta represióny la pobreza extrema y mortal no son noticias de primera plana todos los días? ¿Por qué los oficiales “electos” no condenan la pobreza global y la trepresión en sesiones parlamentarias y del congreso todos los días? ¿Por qué nuestros líderes no cuestionan cada día  las políticas y programas de las instituciones financieras globales cono el Banco Mundial y el FMI, las cuales agravan la pobreza, al mismo tiempo que más riqueza es acumulada por un mequeño grupo de países, individuos y corporaciones?

 

¿Existe acaso otro “hemisferio occidental”, en donde la democracia florece (¡excepto en cuba, por supuesto!) y en donde la pobreza ha sido erradicada? No. Hasta que la discussión respecto al orden global honestamente aborde los temas de la destrucción ambiental, pobreza y rampante represión, y hasta que cambios seam implementados, más y más gente van a ir a Quebec, Seattle, Praga, Washington, Davos, etcétera, para protestar respecto a cómo trabaja nuestro sistema económico y político global.

 

Además, no simjplemente vamos a Quebec a protestar. Tal y como en el caso de previas ocasiones, Vamos a llevar a cabo forums educativos respecto a cualquier tema relacionado con la política mundial y el orden económico. Acción por los Derechos (Rights Action), la organización para la que trabajo, va a llevar a una mujer hondureña y un hombre mexicano en un tur de pláticas durante un mes, para que dialoguen con audiencias estadounidenses acerca de cómo el modelo de “libre” tratado contribuye a agudizar la pobreza (y, por lo tanto la represión) en sus países.

 

Las “relaciones internacionales” solían ser un terreno exclusivo de las elites políticas, económicas y políticas. Esta situación ha cambiado. Más y más ciudadanos han viajado y vivido en los países “en desarrollo” de Asia, África, y América, o en las empobrecidas reservaciones indias y los cinturones de miseria de el “desarrollado” norte. Un creciente número de escuelas y universidades están enseñando una visión de la historia y los asuntos globales que no ha sido distorsionada, Dando una mirada cercana a las causas de la pobreza, la destrucción ambiental y la represión, que son elementos comunes a muchos de nuestros co-ciudadanos globales.

 

Sabemos que “el norte” (incluyendo gobiernos, compañías, bancos, e instituciones inter-gubernamentales dominadas por el norte) con frecuencia contribuye a esta pobreza, a la destrucción ecológica y la represión. Sabemos cuáles son los cambios que deben hacerse al reinante modelo económico y político. Erradicar la pobreza (no a”aliviarla”) y vivir en armonía con el media ambiente no son tareas difíciles de envisionar. Como dice el dicho, “esto no es física cuántica”. Los obstáculos no están el saber cómo hacerlo, sino en las trabas en la voluntad política y moral a nivel local, nacional e internacional.

 

En los más altos niveles de gobierno, instituciones económicas y de los medios de comunicación hacen falta sentimientos de vergüenza e ira frente a la pobreza endémica y la represión que la acompaña. Hace falta un sentido de urgencia de terminar con la pobreza en este momento, de terminar con las muertes  y la devastación que irrumpe en las vidas de gente en todo el planeta.

 

Miles están viajando a Quebec para protestar en contra de la falta de sinceridad y de voluntad política de los “líderes” que dominan los sectores económicos, y para abogar por un cambio político y económico real. Hacemos esto en nombre de la solidaridad con los pueblos de América, y por un sentimiento de responsabilidad de que “el norte” está contribuyendo con la represión y el empobrecimiento de la gente en América. También por un sentimiento de que la transformación del modelo económico y político, la erradicación de la pobreza y teminar con la represión son tareas urgentes que no pueden esperar.

 

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Grahame Russell trabaja para Rights Action.  416-654-2074.  info@rightsaction.org.  www.rightsaction.org.  El autor autoriza copiar, publicar y/o re-distribuir este artículo.

 

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