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Intelectuales Populares y Mitos Populares: Una Respuesta a Naom Chomsky


Rob Mcgregor

Mis lecturas para la escuela universitaria de graduados, me han puesto en contacto con autores que uno no encuentra comúnmente en librerías al menudeo, porque los académicos no escriben frecuentmente para el público y sus materias tienden a ser aburridas: tienen demasiada información y no suficientes conclusiones. Consecuentemente un trabajo académico bien investigado usualmente no se vende tan bien como uno popular de “no-ficción”. Me siento afortunada por haber elegido un curso que requiere pasar tardes agobiadas con trabajos que no siempre son interesantes. El beneficio ha sido que yo he obtenido una perspectiva más amplia de la historia y eventos actuales, de la que yo tendría de leer únicamente literatura popular. Cuando me encuentro con trabajos hechos por intelectuales “populares”, en los estantes de la librería, siento a menudo que sus miradas al mundo están configuradas por malos entendidos de los eventos actuales o una carencia de perspectiva que proviene de una memoria-selectiva, ellos leen historia para buscar solo aquella evidencia que apoye teorias populares y por lo tanto conclusiones vendibles.

 

Esto explica la persistencia de  ideas socialistas y populistas, aún después de casi de un siglo de historia que refuta las más básicas suposiciones sobre el mundo hechos por el socialismo. Parte de la falla yace en las universidades, donde los profesores, quienes fueron estudiantes durante los 60’s, tienen aún firmes sus apreciadas creencias sobre la justicia social o lucha de clases, no obstante la cantidad de evidencia que prueba que estas creencias están basadas en conceptos fundamentalmente erróneos sobre el mundo real. El curpo facultativo (y los estudiantes) de las universidades de Estados Unidos no son los únicas en el hemisferio en permitir que sus propias emociones hagan a un lado su disciplina profesional. Hasta hace relativamente poco, la Universidad de Guadalajara se proclamaba a sí misma una universidad Marxista, Socialista y Popular, y la Universidad de México tomó un punto de vista similar aunque ellos no establecieron esta posición ideológica formalmente.

 

En México, las artes liberales han sido enseñadas  en conformidad con ideologías marxistas y populistas por décadas. Lo anterior introduce en el salón de clases un juego de creencias que incluyen la conciencia de clases y el moralismo social, y las cuales favorecen sistemas políticos autoritarios. Los estudiantes tomaron entonces esas ideas y las adoptaron como componente de una educación liberal. El antiguo lema de la Universidad de Guadalajara implica que “Marxista”, “Socialista” y “Popular” son sinónimos en la opinión pública.  Ellos son sinónimos porque la gente bien intencionada tiene una tendencia natural de ponerse del lado de los más desfavorecidos, los de abajo o “el Pueblo” como uno de mis autores menos favoritos los llamó. Esto está bien, pero la equivocación está en el siguiente lógico paso: tomar el bando de los pobres implica, tomar una postura contra “el Rico” . Nadie con una conciencia moral, puede dejar de conmoverse por la pobreza y miseria en el mundo y sospechar que los grupos culpables son aquéllos quienes permanecen opuestos a los pobres por tantas cuestiones políticas : sus opresores, “el rico”.

 

Conforme al pensamiento popular y socialista, es el rico quien causa la pobreza y miseria mundial. Este panorama malentendido y exagerado es el resultado del triunfo del sentimiento sobre el pensamiento y de la emoción sobre la lógica y es un testamento hacia la predisposición de la gente sagaz para aprovecharse de cuestiones emocionales, sin atenerse a una disciplina académica o por un respeto a las realidades desagradables de naturaleza humana y económica  Esto pasa por alto, la complejidad y profundidad de las sociedades- aún las sociedades altamente estratificadas, y fomenta una mentalidad de “Nosotros” contra “Ellos” mientras uno observa en el mundo los resultados económicos y sociales. Consecuentemente, mucha gente bien educada no apoya al capitalismo, ya que ven en ese apoyo un endoso a la explotación comercial no regulada. Esto explica el porqué en círculos académicos, “Neoliberalismo” es siempre sustituido por “Capitalismo” o “Libre Empresa”. Esto tiende a implicar un retorno hacia el liberalismo del siglo diecinueve (en consecuencia “Neo”) y los monopolios y excesos que lo acompañaron.

 

Yo personalmente no estoy a favor de cualquier capitalismo no regulado, mucho más de lo que estoy a favor de un capitalismo exageradamente regulado. Yo creo que el estado tiene obligación de proteger a sus ciudadanos y esa obligación es ejercitada a través de una regulación prudente.  Por otro lado no acepto la división del mundo entre “el pueblo” y “el rico” quien los explota. Esto es simplista y sujeto a controversia, e ignora la universalidad del comportamiento económico y el íntimo deseo de casi toda la gente por su auto-enriquecimiento y auto-expresión.  También pasa por alto la estrecha falla universal de las economías regidas por el estado y de las políticas “populares” que enfatizan el gasto actual (gasto del estado), por encima de  políticas “neoliberales” que parecen menos generosas,  pero son más sustentables. Esto es cierto tanto para la política interna como para la política entre entre países.

 

El mundo no es un juego de “suma-cero”, en dónde la riqueza de algunos países proviene solo a costillas de otros. Esta es una teoría de dependencia sin sentido. La política de economía Neoliberal está interesada en ambos: acrecentar al máximo las ganancias y acrecentar al máximo la libertad económica y política del individuo. Mientras tanto, los remedios forzadas por el estado para obtener  “justicia social” siempre requerirán que la riqueza sea confiscada de aquellos que la crearon y sea distribuida hacia aquellos quienes no necesariamente son los más pobres, pero quienes son políticamente más adecuados.  El irónico resultado ha sido que ideologías “populistas” promueven políticas que son ambas autoritarias y no viables económicamente. La pobreza en el tercer mundo tiene múltiples causas, muchas de las cuales son internas: gobiernos autoritarios, manipulación de la economía por parte del estado para el beneficio de grupos privilegiados, un potencial de mano de obra sub-educada y sobre población…por mencionar algunas.

 

Entre muchos intelectuales de Estados Unidos, la ganancia financiera no está asociado solamente con la explotación, sino principalmente con el consumo, lo que es considerado vulgar y egoísta. Esto es precisamente porque EU ya consume entre diez y cincuenta veces lo que nuestras contra partes en el mundo en desarrollo (dependiendo obviamente, sobre que país use usted por comparación).  Irónicamente, la mayor parte del mundo está preocupada por incrementar el nivel de su consumo interno; la diferencia está en el tipo de consumo en diferentes países. Lo que se dá por garantizado en los EU, en otras partes del mundo es un asunto de elevar el nivel de adecuada alimentación, vestido y educación.

 

Con esto en mente, quiero introducir la proposición de que, no obstante las diferencias culturales, el “comportamiento económico” de la gente alrededor del mundo es notablemente similar y naturalmente capitalista. A pesar de las diferencias culturales entre las personas, el comportamiento económico está basado en un juego notablemente similar de estándares y expectativas a través de naciones y culturas. Ya sea que uno sea un vendedor de productos en un mercado al aire libre en Valparaíso Chile, o de teléfonos celulares de un almacén en Monterrey, México o vendedor de bienes raíces en la ciudad de Nueva York, uno de los principales intereses está en crear una ganancia. Para este fin uno espera alguna protección legal  para sus propiedades y para la ejecución de acuerdos con otros.  Uno necesita confiar en los sistemas de transportación y comunicación para permanecer en los negocios. Uno administra la eficiencia del tiempo y el dinero. Los comerciantes, el vendedor, el empresario o contratista, todos buscan su propio beneficio económico independientemente de sus respectivas culturas.  Al hacerlo así,  cada uno de ellos busca medios para reducir riesgos, costos e incertidumbre. El resultado es la búsqueda de la eficiencia y ganancia que han sido la máquina para crear increíble riqueza en el mundo.

 

El hecho de que la riqueza se encuentre destribuida de manera tan desproporcionada, es a menudo el resultado de un falta de apoyo gubernamental a políticas y protecciones legales que reduzcan el riesgo, costo e inseguridad, y que reduzcan las barreras hacia la participación económica para aquellos que viven marginalmente. La historia de los gobiernos populares y arbitrarios en las Américas, es un escaparate de las destructivas y arbitrarias políticas de estos gobiernos y su falta de respeto para los derechos de la propiedad particular. Esas políticas generalmente han sido propuestas para proteger a la industria nacional artificialmente en contra de realidades económicas y el proceso de “Selección Natural” en un medio ambiente económico Neoliberal. Todos nosotros queremos ser protegidos aún de la realidad misma. Esta protección, sin embargo, es insostenible e interfiere con el proceso de competencia que alienta la eficiencia y productividad. Cabe aquí mencionar los beneficios sociales del manejo competente  y uso eficiente de los recursos sociales- ambos, natural y humano. El economista Joseph Schumpeter usó las palabras “destrucción creativa” para describir el proceso de competencia en el cual algunas empresas y grupos ( y también instituciones políticas) fracasan mientras otras perduran. Este proceso no beneficia universalmente al “rico” a expensas del “pobre”, en cambio ofrece beneficios que cruzan las líneas nacionales y de clase. El cambio trabaja siempre para la desventaja de algunos y la ventaja de otros, lo que explica porque la oposición contra el libre comercio proviene de múltiples sectores de la sociedad. Este es un aspecto de la naturaleza humana que debe ser generalmente reconocido o aceptado si uno quiere hablar de soluciones efectivas en contra de la pobreza.

 

La lucha contra el capitalismo global es una lucha contra un incómodo proceso de cambio, y el cargo de “injusta” competencia representa inseguridad para hacer frente a resultados impredecibles. El miedo al cambio no está únicamente presente en los sectores laborales. Las industrias protegidas en cada país se alínean con las clases trabajadoras cuando ésto es políticamente conveniente. Ellos quieren mantener los subsidios del gobierno y  las barreras al comercio que los protegen de la competencia, del mismo modo que los sindicatos obreros de los Estados Unidos quieren mantener el nivel de salarios y beneficios que consideran un derecho de vida en los Estados Unidos. Esto proporciona el combustible para el argumento de que la industria en los E.U. no está efectivamente a favor de los mercados libres. Quienes defienden este punto de vista, han descubierto que los hombres de negocios al igual que los consumidores o líderes obreros, favorecen cualquier política que los beneficie económicamente en el corto plazo. Los sindicatos obreros americanos y la industrias protegidas al igual que otros opositores al libre comercio, reconocen que los mercados abiertos implican competencia, lo cual implica riesgo. La tecnología y los mercados abiertos aceleran este proceso de cambio haciendo esto aún más amenazador.

 

Uno de los mejores libros que he leído acerca de la universalidad del comportamiento económico y de las causas internas de la probreza del Tercer Mundo, es el de Hernando de Soto “La Otra Ruta : la Revolución Invisible en el Tercer Mundo”. Este es un estudio de la economía informal del Perú, hecho por de Soto y su grupo de investigadores  al final de los 80’s. De Soto y su grupo de hecho pasaron por todo el proceso de trámites obligatorios para obtener la licencia para operar diversos pequeños negocios, como por ejemplo, abrir un puesto en el mercado o conducir un taxi. Este estudio mostró que los costos impuestos sobre pequeños operadores y empresarios por la burocracia del estado es tremenda, y ayudó a explicar por qué la economía informal constituía alrededor del 60% de la economía Peruana. El encontró, por ejemplo, que los trámites para registrar una tienda de ropa con la burocracia Peruana toman más de siete meses y cuesta $1,230 dólares americanos en honorarios y permisos, los cuales representan 31 veces el salario mínimo mensual en Perú y condena a la mayoría de los trabajadores pobres a vivir en la economía informal. Sin el reconocimiento oficial, esos trabajadores pobres no tienen legitimidad legal ni medios legales para hacer valer contratos o para ahorrar dinero, o la seguridad que les permita planear cualquier cosa a largo plazo. El trabajo de Soto ha tenido desde entonces una influencia considerable en Sudamérica, y su Instituto para la Libertad y Democracia trabaja ahora con los gobiernos y fundaciones privadas  a través del mundo para promover el “capitalismo de los pueblos pobres”.

 

Yo estaba buscando este instituto en el Internet cuando tropecé con un artículo titulado “Democracia y Mercado en el Nuevo Orden Mundial”, escrito por el autor americano e intelectual liberal Noam Chomsky.  Yo estaba al mismo tiempo horrorizado y fascinado, habiendo leído el trabajo previo de Chomsky y encontrado en él un clásico ejemplo del Nuevo Pensamiento Populista de Izquierda. Cuando encontré sus ideas traducidas al español y publicadas en un Website bajo un título el cuál indicaba una contradicción entre “democracia” y “mercados”, me distraje del propósito original. Nunca encontré la organización de Hernando de Soto en el Internet, pero en cambio tomé algún tiempo para traducir el artículo de Chomsky por mí mismo y escribir este ensayo en respuesta. Como editor de una revista de Website que promueve la discusión de asuntos tales como la relación entre culturas, yo espero generar una discusión intercultural sobre la globalización, y el ensayo Chomsky me proporcionó un buen punto de partida. Yo estoy tratando de contactar al grupo responsable por esta publicación para el permiso de reimprimir éste en el Website de Café Mundo. (En caso de que no me concedan el permiso, usted puede leer el artículo de Chomsky en español en el Internet, el sitio http://archipiélago.org.).

 

¿Cómo presentar a Noam Chomsky? El es un lingüísta por instrucción y (ex?) profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Sus ensayos son contemporáneos, críticos y enfocados sobre temas de la nueva izquierda, su trabajo es polémico y lleno de ataques severos contra los sospechosos usuales: los Estados Unidos, Corporaciones Internacionales, “Los Ricos”, e Instituciones Capitalistas. Si bien su estructura es estridente hasta el punto del sarcasmo, el mantiene la pretensión de la objetividad al incorporar un gran número de ejemplos históricos- particularmente desde el período de la Segunda Guerra Mundial hacia los años 80’s. El encuentra aquí munición para defender su punto de vista de que la historia de los Estados Unidos y el Tercer Mundo, muestra que los Estados Unidos es un depredador militar y económico con una agenda de conquista económica y supresión de los derechos humanos. Su argumento sostiene que el libre comercio y las políticas y préstamos internacionales no son más que una cubierta detrás de la cual los Estados Unidos operan para extender su control sobre otras naciones soberanas. En este papel, los Estados Unidos actuan no por seguridad nacional, sino por poderosos intereses comerciales (los que aparentemente conducen el gobierno de los Estados Unidos). La agenda de estos poderosos intereses es mantener a las poblaciones del Tercer Mundo en una virtual servidumbre para sus propios intereses.

 

Para un rápido repaso a los temas principales de Chomsky, usted puede comprar la trilogía Chomsky que contiene tres libros cortos: Lo que realmente quiere el tío Sam, Secretos, Mentiras y Democracia y los Poco Prósperos y los Muchos Intranquilos. (Chomsky se auto-publica y promueve  su voluminoso trabajo en cada uno de estos artículos). Sus libros son representativos del pensamiento intelectual “popular” los que dependen menos en credenciales académicas que en el sentimiento popular de sus éxitos. Esto no es para decir que Chomsky no tiene credenciales académicas. El ha sido llamado “brillante” por sus trabajo en Lingüística, particularmente por su descubrimiento del vínculo entre el lenguaje y la estructura neurológica humana. Lo que es interesante es que él no llegó a ser una figura intelectual popular hasta que comenzó a disertar y escribir acerca de tópicos enteramente fuera de su área de experiencia, iniciando con la guerra de Vietnam. Chomsky ha tomado simpatía por asuntos populares tales como globalización y desigualdad, y se convirtió en un portavoz intelectual de los pobres y las clases trabajadoras, aunque yo seriamente dudo que él haya consumido mucho tiempo codo a codo con la clase trabajadora, o que él tenga una idea de lo que es ser un inmigrante del campo buscando trabajo en América Latina ¿Cómo es que este hombre se presenta a si mismo como el representante de los pobres y pretende mantener su credibilidad?. Él es aceptado por la firmeza de sus convicciones y su enconada moral hacia la desigualdad- todo lo cual dice algo acerca de la credulidad de sus lectores y su buena voluntad para aceptar la visión del mundo del socialismo “popular”.

 

Los intelectuales populares presentan al “Neoliberal” como una criatura económica sin alma y sin sentido de responsabilidad por el prójimo. El Neoliberal debía ser detenido por la sociedad civil presumiblemente a través del activismo del gobierno, el cual debe impedir al Neoliberal adquirir riqueza a través del único camino que el  modo popular socialista ve para la creación de la riqueza: ¡a expensas de alguien más! Chomsky aparentemente comparte la visión del mundo del “socialismo popular” de que la economía es un juego de “suma-cero” que del sistema que ha enriquecido a algunos países  ha empobrecido a otros en el mismo proceso. Esta visión del mundo es fundamental y lógicamente defectuosa. Ella sostiene que el mundo está dividido entre dos clases de gente - rica y pobre-, cuyos intereses son naturalmente opuestos y por lo cual están por naturaleza condenados a mantener una guerra de clases. Para hacer esta panorámica del mundo simplista  todavía menos complicada y al mismo tiempo emocionalmente conmovedora, el identificar al “rico” con una corporación, lo deshumaniza. En este papel, las corporaciones en el mundo pueden ser entendidas en términos simples de explotación: las corporaciones son la aplanadora y los trabajadores son el pavimento. Los ricos son los que controlan las aplanadoras.

 

Desde este panorama, del modo en que la gente interactúa económicamente se deriva que para combatir la opresión de clases, uno debe asociarse en la contienda contra las corporaciones como una obligación moral. Ellas son, después de todo, los soldados de los ricos en la guerra contra los pobres. Al criticar el trabajo de Chomsky y su serie de presunciones,  las cuales el comparte con muchos integrantes del mundo académico, espero alentar un panorama más complejo y completo del mundo que reconozca que las corporaciones son precisamente asociaciones voluntarias de individuos quienes unidos participan en una empresa común para invertir y hacer dinero- que las corporaciones no son inherentemente perjudiciales (nocivas), y que tampoco tienen personalidades e identidades separadas de aquellas de la gente que las maneja. Lo que yo deseo sugerir como una alternativa para el paradigma popular y socialista, es que los intereses de las varias clases económicas que integran todas las sociedades, son frecuentemente armoniosos. Cuando las corporaciones hacen dinero, los beneficios no se derivan únicamente a sus accionistas y directores, sino también a sus trabajadores. A la inversa, la mano de obra barata no es una confiable garantía de utilidades, ya que el trabajo productivo y la productividad está en función de la educación, motivación y tecnología. Una fuerza de trabajo que funciona sobre salarios inhumanamente bajos es eficaz solo para el tipo más elemental de producción y da a las compañías sólo una ventaja de costo temporal en un mundo competitivo donde la productividad y no bajos salarios finalmente determinan el las ganancias.

 

Un compendio de ideas socialistas y populares a las que yo quiero responder son: que el mundo es una contienda de poder entre “ ricos” y  “pobres”; que el pobre genera riqueza la que el rico expropia, y que la pobreza de los países en desarrollo es un resultado deliberado de intimidación y avidez corporativa de los Estados Unidos. Estas son construcciones falsas y arbitrarias. El mundo es más complejo en varias maneras:

 

Existe una extensa y creciente “clase media” internacional que ha surgido al final del siglo XX y la cual disfruta de riqueza y libertad sin precedente en la historia;

El pobre aspira a ser “burgués” en todo estado moderno y se compromete a formas muy semejantes de comportamiento económico, en aquellos lugares en donde existe la oportunidad económica;

La difusión de las políticas liberales (en el sentido clásico), está reemplazando dictaduras y oligarquías con sociedades liberales tolerantes, creando un mundo donde el individuo tiene más poder y más libertad que nunca antes para perseguir sus propias recompensas económicas;

Además, el movimiento hacia políticas abiertas y formas tolerantes de gobierno, es complementaria al proceso de globalización y al incremento en la interdependencia que conlleva.

 

Con este resumen de mi objeción general hacia el paradigma popular socialista y de la erudicción de Noam Chomsky me permití examinar cuidadosamente su artículo “Democracia y Mercados en el Nuevo Orden Mundial” para echar una mirada a los argumentos específicos y evidencias de la “agenda capitalista mundial y sus siniestras consecuencias”. Es injusto tomar recortes del trabajo de otros escolares y argumentar contra ellos como declaraciones aisladas. Sin embargo, el trabajo de Chomsky se presta para esta clase de crítica porque el tiende a hacer una cantidad de puntos sueltos sin relación, lo cual contribuye a su ataque total contra el capitalismo, políticas extranjeras e intereses corporativos. En otras palabras, su crítica está lanzada libremente hacia un número de malvados, los cuales, él sostiene, están relacionado por un compartido interés en el capitalismo y la proyección del poder de los Estados Unidos.

 

En vez de tomar el artículo de Chomsky, punto por punto, trataré de extractar los que creo que son los puntos centrales de los argumentos y los discutiré. De otra manera, uno tiende a  empantanarse en la retórica de Chomsky , como por ejemplo la discusión de acerca de que si los Estados Unidos tienen el derecho moral o no para actuar en una forma “unilateral”, cuando sus intereses están en juego. Él implica que las políticas extranjeras de los Estados Unidos, deberían ser “multilaterales”- proponiendo que los Estados Unidos deberán ceder su prerrogativa para actuar independientemente en la escena internacional. El establecer plenamente que Estados Unidos intenta negar a las naciones en desarrollo su derecho para actuar unilateralmente, mientras se reserva este derecho para así mismo. Tampoco discutiré los cargos de que las acciones de los Estados Unidos en Centroamérica han dejado a esos “clientes” estados “devastados” y “cubiertos con cientos de miles de cadáveres torturados y mutilados”. En una contienda de hipérbole literaria, Chomsky  ganaría y, de cualquier manera, yo no siento que pueda defender las acciones de los Estados Unidos en Centroamérica.

 

Defender al capitalismo y los libres mercados no significa defender la política de los Estados Unidos hacia a Latinoamérica, la cual ha sido trágicamente mal dirigida. Esto fue particularmente cierto durante el climax de los años de la Guerra Fría. En el artículo publicado en el Internet, Noam Chomsky relata como la lucha del gobierno de los Estados Unidos contra el  “Comunismo” se tradujo en apoyo para los gobierno militares, particularmente en Centroamérica. En efecto, así fue. La ayuda de Estados Unidos al gobierno de El Salvador, por ejemplo, ascdendió a más de $4.5 billones durante los años 80's y constituyó la mitad del presupuesto total del gobierno salvadoreño. La ayuda de estados Unidos sostuvo dictaduras impopulares en Nicaragua, Guatemala y en particular en El Salvador, y prolongó el período de terror patrocinado por el estado en esos gobiernos empleado en contra de sus propios ciudadanos. Chomsky y otros miembros de la Nueva Izquierda, se rehúsan a ver la política de los Estados Unidos como una consecuencia desafortunada de la mentalidad de la Guerra Fría, que ha dominado la política extranjera de los Estados Unidos desde antes de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, Chomsky ve la Guerra Fría como una excusa conveniente del el gobierno de los Estados Unidos para hacer todo lo que ha querido a la larga: oprimir a elementos populares que se esfuerzan por su auto-expresión en Vietnam, América Central y el Medio Oriente. La retórica acerca de la amenaza del comunismo, ha sido solo un tenue disfraz para proteger los intereses del capital internacional. Si bien esto está apoyado por lo que el editor de Chomsky llama “evidencia masiva”, ésta es una conclusión que está de hecho apoyada solo por un muy selectivo contexto de los hechos. Los Estados Unidos no tuvieron más intereses comerciales en Guatemala de los que tuvo en Vietnam y el costo de mantener una dictadura impopular tuvo sentido en respuesta a una amenaza militar ­-por muy errónea que esa percepción haya sido. Si las aspiraciones que Estados Unidos tenían hubieran sido realmente comerciales, más sutiles formas de cohersión hubieran sido mucho más efectivas que una prolongada guerra civil.

 

En efecto, la política de Estados Unidos en América Central tuvo un carácter esquizofrénico desde los 70's, cuando la administración Carter asoció la ayuda militar con los derechos humanos hasta los 80's, cuando los Estados Unidos apoyaron los esfuerzos de las propuestas de paz de la OEA (Organización de Estados Americanos) y el enlace de ayuda continuada para el progreso de los acuerdos de paz con el FMLN, y el URNG. Después de los acuerdo de paz de 1992, los Estados Unidos apoyaron los esfuerzos de la misión de observadores de las Naciones Unidas (UN)  y la comisión de la verdad la que documentó 22,000 reportes de abusos a los derechos humanos y señaló a 102 oficiales militares salvadoreños en conexión con esos abusos. Todo lo que yo puedo ofrecer en defensa de la política de ayuda militar de los Estados Unidos y su implicación en América Central en los 80’s , es la observación de que después de la caída del partido comunista ruso colapsado en 1989, la ayuda militar de Estados Unidos a las dictaduras de América Central abruptamente declinó. Después de que “la Amenaza Comunista” no tuvo más credibilidad alguna. La política extranjera de Estados Unidos resultó más entre líneas con la retórica de apoyo para la “autodeterminación” de los pueblos.

 

Además, la intervención militar en América Central fue emprendida como una empresa ideológica por la administración Reagan y sus defensores. Yo no he encontrado evidencia de que corporaciones de Estados Unidos estuvieran detrás de todo eso o que ellos hayan ejercido su influencia en el Congreso para continuar las asignaciones militares. En efecto, el Congreso luchó con la administración sobre este asunto a lo largo de los 80’s. Ya en 1982 el Congreso de los Estados Unidos estaba luchando contra la administración Reagan sobre las asignaciones militares en América Central. Reagan invocó repetidamente los poderes presidenciales de emergencia para enviar dinero al gobierno salvadoreño sin la aprobación del Congreso. Cuando él reveló la Iniciativa de la Cuenca del Caribe en 1982, el Congreso apoyó esta por sus características de desarrollo económico, pero limitando o eliminando componentes de ayuda militar. Cuando la iniciativa fue aprovada por el Congreso, aprovó $10 millones de dólares en ayuda militar para Honduras, pero no aprovó ninguno de los $35 millones asignados en ayuda militar que Reagan solicitó para el Salvador (para un recuento comprensiva de la política de Estados Unidos en América Central durante los 80’s me permito recomendar el libro de William LeoGrande, Our Own Backyard. Chapell Hill, University of North Carolina Press, 1998).

 

Después al final de la Guerra Fría, el Congreso  se volvió más agresivo sobre limitar la ayuda a los Estados de Centroamérica vinculando la ayuda al progreso con los derechos humanos. En 1990 el senado de los Estados Unidos retuvo la mitad de la ayuda militar al Salvador hasta que el gobierno de  Cristiani “ demostró buena fé” en sus pláticas con el FMNL, puso un final a los asesinatos militares y abrió una investigación por las muertes de seis sacerdotes jesuitas asesinados en la Universidad Centroamericana. USAID y el Banco Interamericano de Desarrollo dirigió la ayuda y préstamos al Plan Nacional de Reconstrucción del Salvador y otras inversiones en educación e infraestructura. Uno podría apropiadamente decir que esas acciones fueron “demasiado pocas y demasiado tarde” pero ello apoya mi punto de que los Estados Unidos estaban en Centroamérica debido a un equivocado temor de una insurgencia comunista, y no como parte de una agenda capitalista/imperialista o de una guerra de clases contra el pobre. Si nuestro propósito hubiera sido oprimir al pobre, los Estados Unidos podrían ciertamente haber encontrado nuevas excusas para continuar la ayuda militar a Guatemala y el Salvador después de 1989.

 

Esta acusación de cometer (o respaldar) atrocidades fuera de un auto-interés económico es particularmente ofensivo para mí, ya que yo percibo esto como un argumento injustificado por la investigación escolar y manipulativo. Esto hace acordarme del argumento que la Nueva Izquierda hizo acerca de Vietnam, que la guerra fue peleada para el beneficio de las corporaciones de los Estados Unidos, quienes se aprovecharon de los contratos del gobierno militar. Chomsky establece que la Guerra Fría no fue sino  un pretexto para matar campesinos molestos y preservar la influencia de banqueros y corporaciones multinacionales en la región. Estos es malévolo y sin sentido. Los Estados Unidos merecen censura por estos mal conducidos esfuerzos para “contener la Insurgencia Comunista” en Latinoamerica, justo como se hizo por Vietnam. Esas guerras, sin embargo, no fueron productivas para los contribuyentes de los Estados Unidos, para quienes el Congreso y el Presidente son últimamente responsables. El argumento de que el gobierno de los Estados Unidos, ha sido conducido por grandes corporaciones, especialmente aquellas industrias que obtienen provecho de  la industria militar (¿General Dynamics and Lockhead?) necesitan alguna verificación antes de darle a este argumento alguna credibilidad.

 

Este argumento entero encaja con presición dentro de la visión del mundo que sostiene la Nueva Izquierda, pero ignora la influencia que la Guerra Fría ha tenido sobre los creadores de políticas de Estados Unidos, desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Combatir la “agresión” comunista ha sido la simple y más enérgica idea en la política extranjera de los Estados Unidos en este siglo y esto continua siendo expresado aún por el Congreso Republicano para justificar el continuar las sanciones contra Cuba. La industria de los Estados Unidos podría aprovechar una reducción en las barreras de comercio con Cuba, y aún ellos están impedidos de esta oportunidad por los mismos políticos que la Nueva Izquierda dice que están bajo control corporativo. Esto es contradictorio e indica que el anti-comunismo es más que una retórica vacía. Si hoy en día aún existen congresistas quienes aún creen que Castro representa una “Amenaza Comunista” hacia América Central, imagine cuan fuerte esta percepción debe haber sido durante los años de Reagan. Aun cuando los esfuerzos de Estados Unidos para “contener al comunismo” han sido paranoides y mal guiados, los esfuerzos de las corporaciones de Estados Unidos no estaban entre- bastidores para hacer dinero de la destrucción de otros países. Esta posición es ambas, cínica y sin base.

 

Chomsky aún establece que  el involucramiento del Presidente Bush en Panamá, fue orquestado para restaurar en el poder a una “banda de banqueros  europeos y traficantes de drogas”. ¿Cómo, yo pregunto, obtuvo Estados Unidos el beneficio instalando banqueros europeos y traficantes de drogas en el poder en Panamá?. Chomsky apoya este argumento indirectamente diciendo que la invasión de los Estados Unidos en Panamá fue un negocio, tal y como es usual para los Estados Unidos. Esto representa una continuación de la política extranjera de Estados Unidos desde que Woodrow Wilson invadió Haití en 1915. Bueno, confieso que dentro de la tradición de las Doctrinas Monroe y Roosevelt se establece que los Estados Unidos tienen un interés en conservar el orden en el Caribe. Pero a pesar de la obvia implicación moral sobre la intrusión de los EU en los asuntos internos de otros países, la presencia de los Estados Unidos benefició a Haití económicamente. Los marines construyeron carreteras que conectaron las granjas rurales haitianas con las ciudades y dieron a ellos un mejor acceso a los mercados urbanos. Los Estados Unidos construyeron sistemas de irrigación y sistemas telefónicos, lo cual contribuyó al crecimiento económico del país. Los Estados Unidos entrenaron una Guardia Nacional Profesional para mantener la paz interna. Se incrementó la exportación de azúcar, algodón y café bajo la ocupación de los Estados Unidos; en parte a causa de un mejoramiento en la infraestructura y en parte a causa de una mejora en el clima de negocios que se produjo con un gobierno firme.

 

 

Cuando los Estados Unidos dejó haití en 1934 una serie de presidentes opresivos rigió hasta 1946, cuando un golpe de estado puso en control al “Garde de Haití” dos dictadores más continuaron, “Papá Doc” Duvalier y su hijo- quien rigió hasta 1986. Me pregunto… si Noam Chomsky hubiera tenido que elegir un periodo para vivir en Haití ¿Habría  elegido el tiempo bajo la ocupación americana o bajo un dictador haitiano? Esta no es una pregunta capciosa. La auto-determinación es un ideal que aplica sólo para países con procesos democráticos. Antes que condenar unilateralmente la intervención de Estados Unidos en América Latina, me gustaría ver alguna evidencia de que los pueblos estaban representados en sus propios gobiernos o de que ellos estaban mejor económicamente sin la intervención de los Estados Unidos. Los dos casos que yo reconoceré por adelantado son : Chile en los 70’s y Guatemala y el Salvador bajo la administración Reagan, pero estos casos representan extremos en los errores políticos de  Estados Unidos.

 

La condena de Chomsky contra los Estados Unidos está llena de ejemplos históricos desde la época de la Guerra Fría. En un caso el cita John Foster Dulles, Secretario de Estado bajo las órdenes de Eisenhower y arquitecto de la política de la Guerra Fría de “Represalia Masiva”. Dulles le comentó a Eisenhower que el interés comunista por la pobreza estaba dirigida a servir como evidencia de que la política del gobierno de los Estados Unidos había sido una herramienta del proyecto capitalista mundial durante los últimos 50 años. Esta es una equivocación. Chomsky quiere que el lector asuma que los comentarios de uno de los más extremos defensores del la Grerra fría, son representativos de la política americana bajo las órdenes de Bush y Clinton. El discurso sobre “Represalia Masiva” por John Foster Dulles en 1953 le costó a los Estados Unidos el apoyo de sus aliados europeos de Vietnam. Los europeos oyeron a Dulles y concluyeron que los Estados Unidos estaban preparados para usar armas nucleares en Vietnam-una suposición lógica, dada la opinión de Dulles de la revolución en Vietnam como una proyección directa del poder Soviético. No creo que Chomski sea objetivo al comparar las acciones o políticas de los Estados Unidos durante los años 50’s con la presente política de Estados Unidos. De hecho, yo no considero justo o  razonable comparar la política de Estados Unidos bajo las órdenes de Ronald Reagan con la política actual de los Estados Unidos. La situación del mundo ha cambiado y también la disposición del Congreso y el público de los Estados Unidos para permitir una intervención de los E.U. en otros países por “intereses de seguridad”. La Guerra en Kuwait, la intervención en Somalia y la ocupación en Kosovo, todas fueron en respuesta a la guerra iniciada por otros grupos y fueron hechas por razones humanitarias y también por consideraciones de seguridad. De hecho, aparte de proteger los suministros de petróleo en el Medio Oriente, es difícil imaginar cómo los E.U. podían obtener ganancias o qué tipo de provecho esperaban ganar de estas misiones humanitarias bajo la administración Clinton

 

A parte de introducir deliberadamente un prejuicio en su argumento Chomsky deja sin respuesta la pregunta de cómo uno mitiga la “destrucción” en el proceso económico de destrucción creativa, y al mismo tiempo conservar ando sus rasgos positivos. Francamente, yo no creo que Chomsky tenga una respuesta. El está más interesado en expresar ultraje moral que en la riesgosa proposición de plantear soluciones. Los intelectuales populares se convirtieron en autores mejor- vendidos  y oradores altamente pagados, al apelar al sentido público de justicia; no por educar al público hacia la complejidad de soluciones prácticas. Habiendo dicho esto, debo admitir que Chomsky y otros defensores del proteccionismo tienen un un buen argumento al establecer que la destrucción dentro del proceso de “destrucción creativa” creativa podría ser mitigada para mitigar el sufrimiento de aquéllos cuyos trabajos están en riesgo. Este debe considerarse como un argumento para la intervención política a nombre de la compasión, no un argumento para sustituir al capitalismo con instituciones menos dinámicas.

 

Por lo que toca a los aspectos  “creativos” o dinámicos del capitalismo, ellos pueden ser preservados en economías emergentes a través de un proceso similar de mitigación.

La mayor parte de las industria de países en desarrollo están en desventaja frente a sus competidoresmás avanzados tecnológicamente y en recursos. La competencia mundial no sólo amenaza sus ineficiencias, esta amenaza su existencia. Este se presenta como un buen argumento para un período limitado de protección del gobierno hacia la industria local mientras ésta se desarrolla. La historia reciente tiene una lección para enseñar en este respecto. Los países más exitosos en desarrollar su industria interna usaron la protección del gobierno por un tiempo limitado y así se preparan así mismos para competir internacionalmente (Corea y Taiwan). En cambio, los países menos exitosos en desarrollar su industria interna, usaron la protección del gobierno como un subsidio permanente asociado a un sistema político deteriorado que compró fidelidad al gobierno. (México). En un mundo donde el cambio es inevitable el mejor camino para proteger a aquellos quienes pierden en el corto-plazo es por proveerlos con protección a corto-plazo y las herramientas y oportunidades para prosperar en el largo plazo. Hacerlo de otro modo es ignorar la historia de políticas económicas partidarias del estatismo y las consecuencias irónicas hacia todos los sectores de la sociedad cuando el gobierno intenta el “proteger” a todos.

 

Mi ejemplo favorito es México, el cual encadenó con buen éxito el desarrollo económico con el proceso político por la mayor parte del siglo XX y alcanzó envidiable crecimiento durante casi 40 años, después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, El Milagro Mexicano fue fundado por el petróleo y dinero prestado, y se hizo insostenible debido a que los políticos usaron la política económica para “comprar” patrocinio político. Cuando ocurrió lo inevitable y los gastos del gobierno de México y las deudas se volvieron insostenibles, el país sufrió el colapso económico a principios de los 80’s. Esto fue seguido por las medidas de austeridad de Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. La Nueva Izquierza expresó que esta situación puso a México bajo el pulgar  del “capital internacional”. Esto también redujo las participaciones del gobierno en la economía total en más del 25% al final de los 80º hacia menos que el 8% para 1993. Para aquellos que creen que la interferencia  del Fondo Monetario Internacional (IMF) y el Banco Mundial en los asuntos de los países de América Latina es “no-democrático”, deben considerar que los elementos populares de México y otros estados autoritarios-populares han sido incorporados dentro del gobierno sólo a través de co-opción. En otras palabras su lealtad fue comprada por subsidios y repartos, continuando una relación patrón-cliente que se remonta a los tiempo coloniales. No es de sorprender que el pueblo de mexico haya recientementeremovido al PRI del gobiernocuando tuvo la oportunidad de hacerlo por medio de la acción civil. La insinuación de revolución estuvo en el aire la noche del 2 de julio, ciuando los resultados de la elección comenzaron a ser reportados y la gente comenzó a reunirse en las plazas públicas en las ciudades a través del país. La sociedad mexicana había estado subordinada a su propio gobierno durante más de 60 años, con una lealtad comprada con subsidios del gobierno y promesas. La elección mostró que la gente de México ha venido a a su propio gobierno y la forma en que ha gobernado al país  como el origen de la mayor parte de su miseria. Mi esposa es de Guadalajara y ella habla tristemente del siglo veinte como una de las oportunidades perdidas para México.

 

El caso de México, como el de Brasil, Argentina y Chile en los últimos años sirve como prueba de que los gobiernos autoritarios no son el resultado de las políticas económicas “Neoliberales” o la intrusión del capital internacional dentro de los asuntos de los países soberanos. Yo ya he presentado los ejemplos de las intrusiones de Estados Unidos en Chile y gran parte de Centroamérica, bajo las administraciones de Nixon y Reagan, pero es importante para darse cuenta que esto representó temores infundados sobre “intereses de seguridad” de E.U. Desafortunadamente, estos ejemplos son usados para identificar el capitalismo con autoritarismo y oligarquía. En realidad, los gobiernos “populistas”  en Sudamérica que siguieron políticas socialistas (Argentina bajo Perón, Brasil bajo Vargas, México bajo Echeverría) no fueron democráticas. Ellos actuaron como agentes para los pobres, pero no instalaron las instituciones política y sistemas legales que promueven  la participación popular y protege los derechos individuales. Ellos fueron tan autoritarios como los gobiernos militares que los reemplazó.

 

Chomsky evita una amplia mirada a la historia de América del Sur en ese orden, para concentrarse en las injusticias asociadas con las intervenciones de los E.U. El deduce que, ya que los E.U. estaban implicados en apoyar gobiernos militares, esto es un resultado inevitable de las instituciones del capitalismo. Esta es una equivocación que confunde las acciones de la política externa de E.U. con instituciones de libre mercado en general. De hecho,  el capitalismo ha tenido éxito en reemplazar sistemas económicos populistas y socialistas en base únicamente a sus propios méritos- por ser atractivo y no por medio de la opresión. Los E.U. ya no se encuentran en posición de el sistema capitalista a un mundo que no está dispuesto a aceptar esta imposición. Los EU no se encuentran en posición de crear un “nuevo orden mundial” capitalista así como la Unión soviética no puede crear un “nuevo orden mundial” comunista. Los paísis del mundo, últimamente, tendrán los sistemas económicos y políticos que ellos elijan y que ellos merezcan.

 

Con ese punto, yo deseo cerrar esta crítica del artículo Chomsky y de la visión “popular-socialista” del mundo. Existe mucho más información en este tema de la que puede ser incluida en el presente ensayo,  pero yo he preparado los puntos que me parece pueden ser más importantes para el lector. En resúmen, podemos decir que::

 

1.- La visión socialista del mundo que sostiene la Nueva Izquierda es popular porque este es moralista  y atractiva para la gente que está preocupada con la injusticia en el mundo. En su simplicidad, este argumento es ambos atractivo pero defectuoso, ya que permite aún al menos educado un momento de dignidad, al elevarse por encima de la multitud en virtud de su indigmnación moral.

 

2.- La idea de que algunas naciones son pobres porque otras naciones son ricas promueve una equivocada perspectiva de relación económica “suma-cero”

Nadie en Latinoamerica está empobrecido porque Bill Gates (de Microsoft) es un billonario. Totalmente lo contrario; unas personas ricas crean oportunidades para otras personas.

 

3.- El interés-propio, no es un aspecto cultural norteamericano o europeo, sino una característica universal de la conducta económica. Consecuentemente, las instituciones más exitosas y duraderas resultan ser aquellas que proporcionan una estructura política y legal que promueve la responsabilidad individual y legitimiza la “búsqueda de la felicidad individual”.

 

4.- Noam Chomsky es un defensor de la perspectiva del mundo simplificado que reduce las relaciones humanas a una “Guerra de Clases” entre el rico (actuando a través de corporaciones) y el pobre, quien provee la riqueza que explotan las corporaciones. Esta variación de dependencia, teóricamente conduce hacia la falsa premisa de que la justicia social es alcanzada al imponer los intereses de “el pueblo” sobre la institución inhumana de las corporaciones. El estado, por supuesto, llegó a ser el representante de “el pueblo” con consecuencias irónicas.

 

5.- La prueba histórica de Chomsky de la agenda de los Estados Unidos para la dominación mundial, está basada en las acciones deplorables de los E.U. cometidas en países en desarrollo durante la Guerra Fría. Las palabras y acciones de John Foster Dulles y Ronald Reagan no representan las intenciones de E.U. hoy en día. Mas para el punto de su ensayo, la letanía de Chomsky respecto a las atrocidades de E.U. no es prueba de que las instituciones capitalistas dependen de establecer el terror para su éxito. 

 

6.- En último lugar y quizás lo más importante es señalar que los intelectuales liberales encuentran mucho que condenar en sus moralistas acercamientos hacia los problemas del mundo. Al igual que los profesores universitarios que instruyen sobre cosas que nunca han experimentado, los intelectuales populares ofrecen retórica moralista en lugar de soluciones viables. El padrinazgo del estado a grupos marginados ha sido probado en muchos países bajo muchas formas, usualmente con resultados irónicos. Cuando la economía de una nación es manejada para fines ideológicos o políticos, el resultado ha sido que todos sufren:  ricos y pobres juntos.