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Para entender la educación en México


Luz Eugenia Aguilar González

Para entender la manera en que se ha conformado el sistema educativo mexicano, es conveniente realizar una descripción de los proyectos educativos y culturales que se han instaurado dentro del pensamiento mexicano y de sus políticas educativas.
Después de la Revolución Mexicana, sociedad, políticos e intelectuales se propusieron conformar una nueva nación, con una nueva identidad, más propia, que, además incluyera a los sectores sociales que antes habían sido despreciados, marginados y sobreexplotados: los indígenas, los campesinos, los obreros. El primer proyecto importante del Siglo XX fue el encabezado por José Vasconcelos. Vasconcelos llevó a la cultura nacional a insertarse en el concepto más amplio de cultura, retomó a los clásico griegos y los integró a todos los aspectos de la cultura nacional. Es con Vasconcelos que se reinstaura la Secretaría de Educación Pública. Todo ello se dio en un marco de “construcción” de la cultura nacional, partiendo de una nueva visión de la mexicanidad. Los muralistas mexicanos: Orozco y Siqueiros son un ejemplo de ello.
Este es el primer momento educativo importante para México debido a que por primera vez se busca una identidad cultural propia (en el siglo XIX se toma el modelo positivista, sin muchos aportes o adaptaciones a la realidad mexicana). La educación, para Vasconcelos, es concebida como una actividad evangelizadora, con evangelizadores (maestros rurales) que “predican” el alfabeto y despiertan, aunque sea mínimamente, una conciencia cultural (Monsiváis, 1997). En ese momento, México tenía el 72% de alfabetismo, de un total de 16,500 millares de personas. La segunda acción realizada fueron las campañas contra el analfabetismo, utilizando el modelo de “escuela activa” de John Dewey. Además de la alfabetización, la educación se complementa con materias relacionadas con higiene, historia y geografía. La tercera acción va encaminada hacia la difusión y promoción de las artes. Es tarea de los artistas reproducir pedagógicamente las artes. Es un periodo en donde el arte sale a las calles. La cuarta acción es poner la cultura mexicana en contacto con otras, por lo que Vasconcelos viaja al extranjero a difundir y a asimilar nuevas culturas. La quinta acción (y a mi parecer una de las más relevantes por su trascendencia social) es la incorporación de los indígenas al sistema educativo mexicano. Sin embargo, uno de los errores cometidos por Vasconcelos fue creer que se debían eliminar las lenguas indígenas a favor de la lengua nacional: el español. Hay un resurgimiento de las artesanías como expresión popular. Vasconcelos funda el ministerio de Educación Pública, que regiría –hasta la fecha- las políticas educativas del país.
Otro de los proyectos educativos relevantes fue el de Manuel Gamio, quien pretendió la integración de los indígenas a la cultura nacional; sin embargo, los criterios de inclusión eran arbitrarios, y proponía agrupar a todos los indígenas del país en diez regiones, y ahí aplicar las políticas educativas. Sin embargo, creía en los aportes culturales que podían realizar los indígenas.
En esta época, el proyecto socialista surgió bajo la presidencia del presidente Lázaro Cárdenas. Se subrayó el carácter popular y socialista de la educación, la educación debía ser obligatoria y gratuita –por primera vez en la historia de México-. El modelo pedagógico era el racionalismo. La educación para el trabajo, para formar trabajadores especializados fue uno de los principales retos. A pesar de las buenas intenciones, algunos dicen que los contenidos de la educación en este periodo fue demagógico, con en tono socialista que no coincidía con la realidad del país.
El proyecto de Narciso Bassols, bajo el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas, tuvo un toque socialista. Estaba enfocado a la producción, integración nacional y a la formación de la conciencia de clase. Todo ello enmarcado por los acontecimientos internacionales (la guerra mundial) y el despunte del desarrollo nacional.
Hasta mediados de siglo, se empalman estos proyectos, en todos ellos coincide una fuerte convicción ideológica producto de la lucha revolucionaria y el deseo de consolidar la cultura nacional mexicana. Sin embargo, las fuentes filosóficas fundamentales (positivismo y marxismo) chocan, por lo que la aplicación de los proyectos se dificulta. Aunado a esto, está la asimilación de nuevas corrientes pedagógicas, las cuales también responden a distintas posturas filosóficas. Sin embargo, la convicción ideológica que unía todos estos proyectos permitió ir construyendo una labor educativa realmente revolucionaria y consciente: el hecho de que el maestro fuera considerado como un verdadero misionero, su labor comunitaria (en zonas rurales e indígenas) es un ejemplo de ello.
El siguiente proyecto cultural es conocido como el proyecto de Unidad Nacional. Enfatiza la educación urbana para apoyar el proceso de industrialización del país. Es en esta etapa que se empiezan a realizar los primeros éxodos masivos del campo a la ciudad, abandonándose paulatinamente el campo mexicano. El proyecto cultural y educativo más importante fue el impulsado por Jaime Torres Bodet. ¨Pretendía la homogeneización de la enseñanza y la profesionalización de los docentes. En cuanto a los indígenas, se elaboraron proyectos específicos, pero bajo el enfoque de la cultura mestiza, es decir, no desde sus propios referentes culturales. En esta etapa, la cultura por la identidad nacional ya estaba bien consolidada, sólo había que reforzarla. La labor del maestro y su figura, seguía siendo fundamental. La labor para mantener la identidad nacional se le confiere a la escuela, y el Estado mexicano está consciente de ello. Tan es así, que desde 1959 se editan los libros de texto gratuitos para todos los alumnos de educación básica primaria. En ellos, la visión de la cultura nacional, la integración racial, la historia oficial, está marcada de nacionalismo. Se eliminó la orientación “socialista” de la educación y se integraron los conceptos de educación humanística, integral, laica, nacionalista y democrática. Se favoreció en los contenidos escolares, la integración de la familia, la independencia política y la solidaridad internacional. En este periodo (1942-1970) se lanzaron campañas contra el analfabetismo, se construyeron escuelas y se incorporó dentro de las políticas educativas la capacitación docente (Instituto Federal de Capacitación del Magisterio).
Después del movimiento de estudiantes de 1968, México cambió. Cambió, básicamente, la sociedad civil. El Estado comenzó políticas de censura y represión, así como formas populistas de gobierno, y nacionalizaciones constantes. Los proyectos educativos ya no son tan fuertes, o centrados en una persona, como se vio hasta la década de los cincuenta. Ahora, México se vincula más con las políticas educativas internacionales, pero también sigue cada vez más las indicaciones del Banco Mundial y de la OCDE. A partir de 1970 comienzan las llamadas Reformas educativas, a todos los niveles educativos, las cuales integran modelos pedagógicos, políticos y culturales, cada vez más parecidos a los programas de otros países, tal y como sucedió con el positivismo.
Es así como comienza el Proyecto modernizador (1970 a la fecha) Básicamente se distingue por tres hechos: la reforma educativa (de 1973), la educación básica primaria obligatoria para todos (que en su inicio era de 6 años, actualmente es de 10 años) y la desconcentración y descentralización de la educación, es decir, pasar el presupuesto federal a los estados y municipios, así como decisiones para cambios en algunos de los contenidos curriculares (las materias que abordan temas sobre la historia, cultura y geografía del estado) procesos que todavía, a 38 años, todavía no terminan de consolidarse. Siguiendo algunas de las premisas positivistas, se cree que la educación será el factor de cambio de la economía y de la organización social bajo la modernización del país. En lo pedagógico, se retoma el constructivismo de Jean Piaget.
En 1992 se firma el Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa, acuerdo que rige las reformas educativas, establece las políticas educativas, el modelo pedagógico de la educación, las condiciones de trabajo de los docentes e incrementa los años para la educación básica
La escuela ya no es más una “misión”, al desaparecer el carácter misionero de la educación también desaparece el compromiso, tanto del gobierno como de los maestros, por una educación como estrategia para la mejora de la calidad de vida de los mexicanos. Aunado a ello, se encuentra el hecho de que la escuela es ahora una institución social más, frente a la incorporación otras instituciones sociales, tales como la televisión, por ejemplo.
Las reformas educativas no han parado desde ese momento. Lo triste de la situación es es las reformas son copias de reformas de otros países, en educación básica se han copiado los modelos educativos de España, principalmente, y en educación superior, los modelos norteamericanos. Las reformas no han considerado las peculiaridades de nuestro país, y es comprensible si pensamos en que las evaluaciones internacionales y la asignación de recursos económicos a nuestro país dependen de la aplicación de las políticas educativas internacionales al interior de nuestro país.
Las reformas recientes son:
1.      Reforma a la educación básica primaria (1973)
2.      Reforma a la educación básica primaria (1993)
3.      Reforma a la educación superior (con la incorporación del modelo departamental de las universidades norteamericanas, y bajo los criterios de cada universidad) (1989-1991)
4.      Reforma a la educación básica preescolar (2003)
5.      Reforma a la educación básica secundaria (2005)
6.      Reforma a la educación media superior (2008)
Septiembre 2008